Belleza y espiritualidad en acuarelas de Marina Curci

Espectáculos

Marina Curci (Buenos Aires, 1969) expone en Ro Galería de Arte (Paraná 1150). Su imagen brinda sosiego en una temporada artística prolífica cuyo balance es, en general, positivo y en la que abundó la multiplicidad de lenguajes, tecnología incluida, que obliga a un zapping permanente.

Curci utiliza acuarelas, temple al huevo sobre madera, carbón sobre papel, pastel, técnicas ancestrales que domina ya que parte de su formación la ha realizado con el maestro Guillermo Roux de cuyo taller es profesora. Debe destacarse que entre 2000 y 2005 fue su ayudante en la realización del mural instalado en el edificio del Bank Boston, diseñado por César Pelli.

Fragmentos de jardines, yuyales, pastizales, Curci ha elegido la naturaleza. Hay un deseo de penetrar en una intrincada red de formas que se entrecruzan, las presenta compactas, casi no hay espacio libre, por momentos parecen obedecer a una estructura severa, allí están los bocetos para comprobarlo, pero también están aquellas en las que se deja llevar por el ritmo del supuesto viento que las mece.

Todas las imágenes son diferentes, «Pastos y Hojas II», temple al huevo, vistas a través de una lente, «Composición N° 6», carbón sobre papel, un refinadísimo fluir de líneas, «Pastizal con tréboles», temple al huevo sobre madera, una gradación de verdes que se desplazan sutilmente, o «Jardín con jarrón blanco III», acuarela sobre papel que remite a un pintor hoy casi olvidado, Miguel Diomede, en la que las formas aparecen veladas, evanescentes, una conversación íntima entre el artista y la materia.

  • Silencio

    Es de destacar el silencio que reina en la pintura de Curci, ya que éste ha desaparecido de casi todas las manifestaciones estéticas y en ella «existe la posibilidad de una mirada», contrariando lo que señala Baudrillard en «El Complot Del Arte», sus explosivas opiniones sobre el arte actual. Por eso, en estos turbulentos tiempos no está demás volver a reflexionar sobre ciertos preceptos de la estética taoísta: la pintura llega con la paz mental, lo más importante en el trabajo artístico es la contemplación, cuando se contempla el Uno (la unidad de todas las cosas) se siente gozo. Así parece haberlo comprendido Marina Curci. Hasta marzo 2007.

    *La editorial dirigida por Luis Sessa, que celebra 30 años de labor, presentó en el Malba en una emotiva ceremonia su libro N°44, «Tesoros de la Patagonia» (312 páginas), fotografías de Aldo Sessa, textos de Elsa Isogna, dibujos y citas de la fauna de Marcelo Canevari, diseño de Carolina Sessa, un DVD con un reportaje sobre las impresiones y aventuras del autor en vastedades desconocidas.

    Verdadero embajador de nuestro país a través de su lente, Aldo Sessa le ha dedicado más de treinta libros, entre ellos, «Letra e Imagen de Buenos Aires», «Luces y Sombras de Buenos Aires», «Argentina desde el agua y la tierra», «Estancias Argentinas», «Más Vida y Gloria del Teatro Colón», «Los Gauchos».Verdaderas joyas editoriales a las que sumó la voz de destacados escritores como Ray Bradbury, Manucho Mujica Láinez, José María Peña (que lo acompañó en sus andanzas ciudadanas), Silvina Ocampo, Juan José Güiraldes, entre otros.

    Sessa no tiene nada que ver con lo que se denomina fotografía conceptual o postfotografía. Su interés es el registro y la documentación fiel. Formado dentro de la tradición fotográfica, la suya, además de autoral, es la de un poeta, la de un apasionado por nuestra tradición, por nuestro paisaje, por nuestras costumbres, por la historia, por la arquitectura, por aquello que nos permite valorar y revalorizar todo lo que nos constituye.
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