Del Londres bajo las bombas hasta Guadalcanal, de Alaska a las Azores y Africa del Norte, por todas partes anduvo haciendo reír a quienes estaban lejos de sus casas. Curiosamente, este héroe de la comicidad popular norteamericana, al que tanto le deben Y de nuevo, para ser más exactos, en la calle norteamericana: dicen que de chico se ganaba el pasaje en tranvía cantando todo el viaje en el pasillo. Y que el primer premio que ganó en un escenario fue en un club de barrio de dudosa catadura, por la mejor imitación infantil de
El niño quería ser cantante, pero un día, en plena actuación familiar, le empezó a cambiar la voz. Salió del mal trance con un chiste, y ahí nació el cómico.
Sin dudas, eran uno de los soportes económicos mas seguros de la empresa. Entre 1941 y 1953,
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