12 de enero 2002 - 00:00

Brillante jazz alegra a decaída Punta del Este

«7° Festival Internacional de Jazz de Lapataia». J.Reinoso Trío -con O. Giunta y
H.Fumero-; R.Passos y J.Lovano Trío -con C.Brown e I.Muhammad-. Invitados: R.Cavalli, P.D'Rivera y K.Werner. (Tambo El Sosiego, Punta del Este).
 

El festival de jazz de Punta del Este se empeña en hacer olvidar a los argentinos que veranean en el Uruguay, lo que pasa en la Argentina, y lo logra. El balneario tiene mucha menos gente de la habitual pero, a pesar de todo, la primera noche de Lapataia tuvo el mismo brillo de siempre. Y aunque el muy escaso apoyo de auspiciantes y organismos oficiales haga dudar a Francisco Yobino (factótum del encuentro, con Paquito D'Rivera como mano derecha en el aspecto artístico) sobre la subsistencia del mayor evento jazzístico de la zona, el público que está presenciando esta séptima edición agradece muchísimo el esfuerzo.

En la noche de apertura, después de la actuación de Popo Romano, el pianista uruguayo, residente en Barcelona, José Reinoso demostró la potencia del jazz sudamericano. Lideró un excelente set, con la base de los argentinos Oscar Giunta en batería y de Horacio Fumero en contrabajo, y con el trompetista, también argentino, Ricardo Cavalli como músico invitado. Allí se mezclaron temas del Cuchi Leguizamón, Tom Jobim, Carlos Gardel, Astor Piazzolla, Chico Buarque y títulos propios, muchos de ellos incluidos en el disco debut de Reinoso grabado y editado recientemente en España. El resultado de esa mezcla, tamizada siempre por el toque jazzístico, fue un inmejorable comienzo para el festival.

Después, fue el turno de la cantante y compositora brasileña Rosa Passos. Heredera de Elis Regina por su estilo y su apego a la bossa nova, pianista y violinista en sus comienzos, Passos es, desafortunadamente, muy poco conocida en la Argentina. Pero bastarían sus interpretaciones del clásico de Jobim «Eu sei que eu voi te amar», algún tema de Dorival Caymmi, sus propios «Verao» y «Gesto» para dejar muy claro el excelente nivel de esta cantante. Pero aún hubo un punto aún más alto cuando invitó a Paquito D'Rivera con su clarinete para compartir «Eu danco samba», de Jobim. Otro punto a destacar fue la actuación del trío acompañante que integra habitualmente el quinteto de D'Rivera ( Dario Eskenazi en piano, Mark Walker en batería y Oscar Stagnaro en contrabajo) al que se sumó el talento del guitarrista brasileño Marcos Texeira.

El cierre de la primera noche fue directamente un lujo. El saxofonista norteamericano Joe Lovano no necesita presentaciones para el público de jazz. Pero vale la pena recordar que es uno de los más grandes nombres del género en la actualidad, que la prestigiosa revista «Down Beat» lo ha proclamado recientemente como uno de los mayores exponentes en tres categorías: saxo tenor, artista de jazz y mejor álbum del género, y que ha trabajado con figuras de la talla de Lee Konitz, Elvin Jones, Carla Bley, Charlie Haden o John Scofield.

Lovano ya había estado antes en Lapataia, pero como músico invitado. Esta vez, tuvimos la oportunidad de verlo y escucharlo en todo su esplendor. Lo suyo fue sencillamente apabullante, por su manejo impresionante del saxo, su capacidad de aportar siempre una nueva idea en las improvisaciones, y la frescura y la libertad con que toca. Y en ese magnífico despliegue musical no le fueron en zaga sus compañeros Cameron Brown en contrabajo e Idris Muhammad en batería («drums and cymbals», tal como lo presentó Lovano), que estuvieron con creces a la altura de las circunstancias y de sus propios antecedentes.

Pero si el grupo fue incuestionable cuando tocó solo, lo fue más aún cuando se incorporó como invitado el pianista Kenny Werner. Entonces, con temas de John Coltrane, Sonny Rollins y Clifford Brown, ofrecieron un contrapunto de talentos, de improvisaciones virtuosas y creativas, de un jazz moderno que no ha abandonado las raíces. Inolvidable.

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