«Té negro» de y por Vivian El Jaber y Mónica Gazpio. Diseño visual: Alejandro Mateo. ( Taller del Angel - Mario Bravo 1239).
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¿De qué hablan las mujeres cuando se reúnen entre ellas? ¿Cuáles son sus quejas y sus dudas? Estas y otras cuestiones ligadas al imaginario femenino son el disparador de «Té negro», un espectáculo de humor que combina las técnicas de clown con el alegre desenfado del varieté. Vivian El Jaber (guionista e intérprete de «Cha cha cha», un ciclo que revolucionó el humor televisivo) y Mónica Gazpio integran un dúo muy eficaz, donde ambas se permiten tomar a broma su condición de mujeres y hasta sátirizar temas tan «incuestionables» como el embarazo y la maternidad.
Es evidente que para ellas se trata de experiencias muy cercanas de las que pueden reírse sin menoscabar su valor ni su significancia. Entonces, no queda más que reírse ante estas dos cómicas que, imitando a los luchadores de catch, se disputan el primer lugar de víctima frente a la entelequia del parto «sin dolor» y a la voracidad vampírica del lactante.
En los cuadros restantes, el dúo arremete contra las ilusiones de vestirse de blanco, la envidia que provoca una mujer exitosa -y sin culpas-o los perturbadores manejos de los hombres, sean éstos simples candidatos, novios, maridos o insufribles «ex», (tal como lo indican en una simpática canción con la música de «Lili Marlene»).
Todos estos sketchs van acompañados por varios separadores que reproducen los diálogos internos -y enloquecedores-de estas dos mujeres llenas de dudas y obsesionadas por su realización personal. Verborrágicas hasta la exasperación, ambas asoman sus cabezas a través de una especie de cartón de feria (de ésos que la gente utiliza para fotografiarse en posiciones ridículas) lo que contribuye a subrayar el absurdo de su situación. «Té negro» es un espectáculo cercano al café concert, cuyos modestos recursos escénicos han sido muy bien aprovechados por las intérpretes. Lo más destacable es su capacidad para reírse de los estereotipos, incluida la autocompasión y cierta depresión, algo tonta, que hace que algunas mujeres duden entre retomar sus clases de full contact o teñirse el pelo de rojo.
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