«Separaciones» ( Separacoes, Brasil, 2002, habl. en portugués). Dir.: D. De Oliveira. Guión: D. De Oliveira, P. Rozenbaum. Int.: P. Rozenbaum, D. De Oliveira, F. Junqueira, R. Kosovski.
Es una lástima, y un signo de los tiempos, que esta buena comedia del veterano Domingos de Oliveira ( también protagonista) se estrene casi al final de la temporada, y tan lejos de haber ganado el premio mayor en Mar del Plata 2003. Por suerte la obra no ha desmejorado un fotograma, y el director sigue con la misma mujer.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esto último tiene su importancia, ya que ambos protagonizan la película, cuyo mensaje tiene que ver con la permanencia de los afectos, aunque no necesariamente con su exclusividad. El amor al amor, la insistencia en sentir las delicias de su fuego y su ternura, no importa que nos queme, la persistencia del cariño más allá de las naturales etapas de una relación que nunca podrá ser perfecta, pero que se nos ha hecho imprescindible aun con los dolores y fastidios que provoca cotidianamente, la existencia de los buenos recuerdos, cuando hasta las peleas y los rencores se vuelven buenos recuerdos, y, claro, también los miedos, a perder, a sentirse desplazado, todo eso y algunas cositas más van apareciendo a lo largo de la historia que aquí se cuenta.
Dicha historia se ríe de las desdichas de un hombre con su quinta esposa, y, aunque el autor niegue ser demasiado autobiográfico, su partenaire Priscilla Rosenbaum es en la vida real, efectivamente, su quinta esposa. Sólo que, según declaraciones, no tiene ni un solo amante, a diferencia de su personaje, que confiesa tener tres, y encima se manda un viajecito a París con un amigo. La separación es inevitable, y el hombre sufre como si se muriera. Los trámites de la crisis matrimonial son como los de una enfermedad terminal, parece decir Domingos de Oliveira, que aparte de lucirse en un extenso y rico monólogo (los gustos hay que dárselos en vida), no duda en parafrasear «All that jazz», en aquello de «negación, negociación, ira y resignación». La diferencia, es que el americano terminaba cantando «Bye, bye life» del brazo con la muerte, y en cambio el brasileño, al ritmo de un vals vienés, y de «Resistiré» (versión del Dúo Dinámico) que suena como una feliz y empecinada declaración de principios, termina lleno de vida, festejando con la ex, o la única, como se vea, sus (de cada uno) amantes, reemplazantes, secundantes, todos en la misma mesa, y con todo el público. Un poco larga, es cierto, pero bien simpática, «Separaciones» resulta una película ideal para ver con la esposa de uno. O con la de otro, no importa. El asunto es compartir la experiencia.
Dejá tu comentario