31 de marzo 2001 - 00:00
Buenas muestras se unen en el tema de la memoria
-
Las 3 películas de Netflix que no te podés perder en Semana Santa
-
Netflix reestrenó uno de los grandes éxitos de Tim Burton que no te podés perder
En primer lugar, con el efecto de choque de los imponentes calcos en tamaño natural de «La piedad» y el « Moisés» de Miguel Angel, realizados en la escuela De la Cárcova. Luego están las pinturas de artistas italianos o descendientes de italianos, y algunos retratos de personajes. Como el de la hermosísima soprano Regina Pacini, diva a la que durante ocho años Marcelo Torcuato de Alvear cortejó por los teatros de Europa liquidando estancias y propiedades, hasta que ella finalmente cedió ante sus ruegos. Un escándalo para la sociedad porteña, poco dispuesta a aceptar que el aristócrata se casara con una actriz.
Desde la retrospectiva, esos años argentinos parecen idílicos, casi fantásticos, con las vacas engordando solas, los precios agrícolas internacionales estables y en ascenso, las cosechas más que satisfactorias, el peso en alza y plena ocupación, con miles y miles de inmigrantes de la Europa paupérrima llegando a nuestro puerto y realizando aquí su sueño americano.
Al cruzar el Recoleta se llega hasta la vibrante «vanguardia rusa», un preludio del rigor stalinista y, además, a « Hacer memoria es construir futuro. A 25 años del golpe militar», muestra que permite avanzar en el análisis de la historia argentina. La exposición ocupa las principales salas del Centro y los artistas que participan, haciendo una concesión, cedieron protagonismo al tema que inspiró su obra. Hasta el punto que varios de los trabajos son anónimos.
En el Museo de Bellas Artes, Diana Dowek aborda el mismo tema: sus enrejados son metáforas de la opresión. Pero avanza hacia el presente con la caótica fragmentación de edificios públicos emblemáticos, que se adivinan como representaciones de la inestable situación actual.
Otro mundo absolutamente diferente es el que ofrece la extensa serie de pinturas metafísicas del italiano Carlo Carrá. En suma, se trata de un mundo más sólido, quieto y estable, donde el tiempo parece haberse detenido con amable cortesía. Los artistas, sin lugar a dudas, funcionan como sismógrafos del terreno social y en la obra del italiano se percibe el espíritu del tiempo que le tocó vivir.
La pintura metafísica, que surgió con Carrá y Giorgio De Chirico en 1917, luego de la Primera Guerra Mundial, se ocupó de hacerle tascar el freno al dinamismo futurista. Nada se mueve en las poéticas escenas y en los paisajes de Carrá; por el contrario, son expresiones de un mágico e intenso momento de sosiego.



Dejá tu comentario