El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El perfil decididamente sórdido de sus tres protagonistas contrasta con la simpática tonada litoraleña que utilizan. Cada actor ha diseñado una criatura digna de lástima, pero debido a sus conductas imprevisibles y, en ocasiones, disparatadas la piedad se convierte en risa o en cauteloso rechazo. Y lo mismo puede sentir el espectador frente a esa vivienda derruída, cargada de objetos tan significativos (el pozo para extraer petróleo, los electrodos para curar la parálisis) que hasta puede ser considerada un personaje más. Informate más
Dejá tu comentario