Cannes (ANSA) - (15/05/2001) A los 70 años, Jean-Luc Godard dejó de ser el cineasta revolucionario de su juventud para convertirse en un diplomático de las relaciones mediáticas que consigue mantenerse en el candelero a despecho de la oscuridad de sus películas. Su último film es «Eloge de l'amour», presentado ayer en concurso en la séptima jornada del Festival de Cannes.
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El film se anunciaba como una descripción del amor en las tres edades (adolescencia, edad adulta, vejez) y en sus cuatro etapas (encuentro, pasión, pelea y separación, reencuentro). Se trata de un típico filme godardiano de los últimos veinte años: frases sonoras y hasta bellas, sacadas a veces de los libros y todas tendientes al universal categórico, fragmentos de música, puntuación de planos en negro, etcétera.
En la conferencia de prensa, Godard habló de su dificultad en llegar a la hora y media de película: «Para lograr los 90 minutos tengo que rellenar el filme con escenas inventadas», de una mayor conciencia de lo que quiere decir, pero también de un alejamiento progresivo del público. «Al principio, me veían 200.000 espectadores; ahora, si llego a 20.000, estoy contento.»
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