22 de agosto 2007 - 00:00

Chaplin inspira un bello espectáculo

SebastiánAmeri realizaun muy buentrabajoprotagónicoen «El granCharles», unode losespectáculosmás bellosque ha dadola danzaindependientelocal en losúltimostiempos.
Sebastián Ameri realiza un muy buen trabajo protagónico en «El gran Charles», uno de los espectáculos más bellos que ha dado la danza independiente local en los últimos tiempos.
«El gran Charles». Ballet en un acto. Mús.: Ch. Chaplin, G. De Benedetti y autores varios. Coreog.: G. De Benedetti. Vest.: P. Desse. Arte y multimedia: D. Ibáñez. video: V. Miró. (Teatro Avenida.)

El coreógrafo Guido De Benedetti acaba de estrenar «El gran Charles», una de las obras más bellas y trascendentes de la danza independiente de los últimos años en nuestro medio. Mediante un amplio vocabulario dancístico que incluye la danza moderna, el teatro musical y la danza teatro, De Benedetti traza un tierno tributo al gran actor y director puesto en escena por el Ballet Neoclásico de Buenos Aires.

Chaplin está muriendo, pero sueña con realizar el último y gran film de su vida. Como en «Amor de Poeta», de Béjart, el clown tendido en el medio del escenario, de pronto cobra vida al impulso de los personajes que rondan en su afiebrada imaginación. A partir de allí y sin orden cronológico «El gran Charles» se transforma en una antología cinematográfica.

Anunciadas en la pantalla con subtítulos a manera del cine mudo, se enhebran en el escenario una serie de secuencias, que tienen en las imágenes proyectadas su correlato fílmico.

Todo resulta fluido, mientras Charlot progresay se conmueve con los desafíos que le propone la vida. Aparecen el Carlitos vagabundo; policía; bombero; enamorado de la vendedora de flores ciega, tras «La Quimera del oro»; en la amarga sociedad post industrial de «Tiempos modernos»; en la violencia del boxeador; en la feroz sátira política antinazi; en la poesía del varieté de «Candilejas»; la ternura del «Pibe» y del musical hollywoodense. Todo esto se encadena en una mezcla de danza popular (estupenda la rumba de las secuencias del final) y la danza académica de zapatillas de punta.

En el papel de Charles, Sebastián Ameri realiza un trabajo agotador (75 minutos en escena ), siempre bailando con elegancia y comunicando emoción con un rostro de mimo ideal para la recreación del personaje. Analía Canonne, Flavia Correa, Mariángeles Alé (estupenda como el «Pibe»), Soledad Mangía, Silvina Pérez, Jessica Miranda, Sofía Gabitto, Andrea Martínez, Federico Amato, Nicolás Prédiger, Rodrigo Pujol y Lautaro Dolz lo acompañan encarnando distintos roles, en medio de un escenario totalmente despojado, bellamente iluminado, enriquecido por la multimedia y con un deslumbrante vestuario, preferentemente en blanco y negro. Como el cine de Chaplin.

Guido De Benedetti diseña con «El gran Charles» un gran ballet-homenaje, de factura independiente, pero con todo mérito para trascender a ámbitos mayores (aun internacionales), especialmente en el año en que se cumplen 30 años de la muerte del inigualable artista homenajeado.

Dejá tu comentario

Te puede interesar