(05/03/02) «Gira 2002 'Simplemente'». Actuación de Chayanne (voz, baile). Con Reynaldo Sánchez (Dir. musical), J. Sosa (teclados), E. Fuentes (batería) y otros (Campo de Polo, 2 de marzo).
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Nada muy nuevo bajo el sol del puertorriqueño Chayanne, salvo que es uno de los pocos artistas extranjeros que pasarán este año por nuestro país a partir del cambio en las condiciones cambiarias. El cantante es simpático, mezcla su papel de seductor tímido con su imagen de marido fiel; se declara -como casi todos-amigo de nuestro país y de su gente, cumple con los requisitos del cantante a la moda -en melodías, letras, arreglos, postura estética, sonrisa y alegría a prueba de todo-, y apenas se aparta de la fórmula cuando invoca su sangre centroamericana y deja traslucir algún elemento folklórico -tal como sucede en «Candela», probablemente, lo mejor de su repertorio de hits.
Todo lo demás es conocido: una orquesta acompañante numerosa -con coros, máquinas e instrumentos variosque recuerda a muchas otras, una lista de temas que no escapa a la temática amorosa de vuelo bajo y una manera de presentarlas que apunta a entusiasmar a los miles de chicas que enloquecen con su ídolo -y que sólo le hicieron saber de su disconformidad cuando el show comenzó con una hora y media de retraso.
Como contrapartida, aunque no sorprenda desde lo estético y aunque sus coreografías se refieran muy poco a su herencia puertorriqueña, Chayanne -es curioso que un hombre tan irresistiblemente dulce arrastre un nombre similar al de aquel famoso pistolero-, que no se destaca ni como cantante ni como actor, tiene el valor agregado de su tarea como bailarín. Y realmente sorprende su capacidad para moverse a un ritmo enloquecido y cantar al mismo tiempo, aunque algunas malas lenguas chilenas dijeron -y lo criticaron por esoque hizo playback en varios momentos del show durante el reciente Festival de Viña del Mar; algo muy difícil de comprobar, en uno u otro sentido, en una situación multitudinaria como la del Campo de Polo.
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