30 de noviembre 2001 - 00:00

Ciclo que recupera piezas de colección

Escena del film
Escena del film
U n «Juan Moreira» rosarino de 1924, la primera película de Raoul Ruiz (cuando todavía se llamaba Raúl, y vivía en Chile), el entierro de Emiliano Zapata, registrado en 1919; melodramas de Brasil, Perú y Costa Rica, y otras piezas de colección, podrán verse desde hoy en la Sala Leopoldo Lugones del San Martín, dentro de un ciclo de 18 films latinoamericanos recientemente restaurados, gracias a un proyecto de la Agencia Española de Cooperación Internacional, ciclo que es también un testimonio de «internacionalismo» cinematográfico.
 
El programa comienza precisamente con
«El último centauro - La epopeya del gaucho Juan Moreira», producción rosarina con Carlos Perelli y Milagros de la Vega, bajo dirección del uruguayo Enrique Queirolo.

El rescate de esta película es bastante ilustrativo. En 1992, entusiastas historiadores localizaron al actor que hacía de teniente en ese film, don Esteban Peyrano, por entonces ya nonagenario, y en posesión de una copia casi completa de la obra. En 1994, la Asociación de Cronistas llevó al propio Peyrano a Mar del Plata, donde presentó una copia en video. Ya para entonces su familia, a través del director José María Martínez Suárez, había donado la copia original al Museo del Cine Ducrós Hicken, en cuyo altillo permaneció largo tiempo, hasta 1998, cuando tras sortear burocracias indolentes viajó hasta la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México. Allí, al fin, fue debidamente restaurada.

Su nueva vida empezó con una exhibición en el congreso internacional de filmotecas (FIAF) en Madrid '99, y continúa -recién ahora-con esta presentación en Buenos Aires. Aún le falta, cabe suponer, el retorno triunfal a su Rosario nativa.

Melodrama

El ciclo continúa con la chilena «Tres tristes tigres», de Raúl Ruiz, 1968, recuperada por Cinemateca Uruguaya; documentales y noticieros de México (entierro de Zapata), Guatemala, Ecuador, Puerto Rico, Cuba (guerrilleros en la sierra), El Salvador y Colombia, rodados entre 1919 y 1975; los melodramas «El secreto del jorobado» (Brasil, 1924, del italiano Alberto Traversa, y con rollos coloreados), «El retorno» (Costa Rica, 1930, recuperado en Cuba), «Rayando el sol» (México, 1945, del calificado Roberto Gavaldón, que supo dirigir a tantos argentinos en su país) y «Yo perdí mi corazón en Lima» (Perú, 1933, del chileno Alberto Santana), cuyo argumento merece un párrafo especial. Según el mismo, «la protagonista ve partir a su amado al frente de combate, con la promesa de que si él no regresa, ella pasará el resto de su vida en un convento de monjas»...

El lote culmina el viernes 7, con el clásico chileno de 1969 «Valparaíso, mi amor», del doctor Aldo Francia, recuperado por la Cinemateca Argentina, entidad que, precisamente, organiza esta muestra junto a la Embajada de España. Detalle singular, las dos películas chilenas llevan fotografía del santafesino Diego Bonacina, recientemente fallecido. Verlas, al fin, como se debe, es también un homenaje a su memoria. Terminamos con una anécdota: en la escena de «Valparaíso...» donde los carabineros leen una lista de presos, lo que leen en verdad es la lista de los técnicos que trabajaban en la película, sus amigos, y acreedores.

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