A los 7 años, el pequeño John empezó a estudiar guitarra. "Siempre intenté hacer música. De adolescente también, he tenido infinidad de grupos. La primera grabación que hice fue en 1980. Por entonces ya estaba grabando en La Plata, como se grababa antes, con cinta abierta", cuenta.
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Esa paleta hogareña, donde convivían el refinamiento de la música clásica con la libertad de los ritmos estadounidenses, derivó en una figura que marcaría a fuego al joven: Elvis Presley.
Poner en práctica su incipiente devoción no fue fácil: ni siquiera el Rey hacía pie en una Argentina distante. Mc Inerny explica: "Por lo menos en La Plata, Elvis no existía. El país es muy beatlemaníaco; siempre miró más a Europa que a EEUU. Con EEUU hay un amor/odio. Quieras o no, el producto de un artista, en este caso musical, pasa por la difusión".
En todas las disquerías se repetían los mismos dos o tres discos de Presley, y, salvo Badía, no solían poner sus canciones en la radio: "El artista puede ser un genio, pero si no lo difundís, si no se pasa en la radio o no traés su material, pasa desapercibido. Eso pasaba con Elvis".
always on my mind en la voz de John Mc Inerny
Elvis Vive
Además de músico, Mc Inerny es arquitecto. Gran parte de su vida se repartió entre la docencia en la facultad de Arquitectura de La Plata y los escenarios.
Fue recién en 2004, luego de un largo bagaje, cuando quiso dar un salto. Para ello, reclutó a artistas locales y formó “Elvis Vive”, con un repertorio dedicado íntegramente a su ídolo. En 2007 la BBC lo eligió como el mejor tributo de Latinoamérica.
Por entonces, Armando Bó Jr. ya coqueteaba con filmar la película e investigaba sobre el rey. Un día, husmeando las bateas del “Elvis Shop” de Buenos Aires, dio con el primer disco de Elvis Vive y supo que ahí pasaba algo.
“Fuimos con Elvis Vive a la fiesta de fin de año de su productora. A partir de ahí estuve en contacto permanente con él para ser el coach del actor en todo lo referente a Elvis”, comenta el entrevistado. Pero ese rol de acompañamiento sería solo pasajero. El destino le deparaba algo más grande: ser él mismo el protagonista del film.
La película
“El último Elvis” se estrenó en 2012. Mc Inerny interpretó a Carlos Gutiérrez, un Elvis argentino dispuesto a llevar su homenaje hasta las últimas consecuencias. El trinomio actoral se completó con Griselda Siciliani en el papel de Priscila, la exesposa de Gutiérrez, y Margarita López como Lisa, la hija de ambos.
Lejos de la grandilocuencia de Presley y su entorno, Carlos tiene una vida opaca, que se reparte entre su trabajo en una fábrica del Conurbano, sus presentaciones en clubes y casinos y su lucha permanente para cobrar por esos shows.
“Tengo un gran recuerdo de la película. Llevó mucho tiempo también, así que hubo mucha interacción tanto con Armando, como con toda la gente de la productora. Fue muy lindo lo que pasó. Que la recuerden es fantástico. Quiere decir que algo bien se ha hecho”, reflexiona el protagonista.
El último Elvis - Trailer HD
Al respecto, admite haber visto la cinta entera solo tres veces: “El guión me parece extremadamente original. La película no es tan hablada, no hay tanto texto, cosa que me parece muy buena. Tiene buena fotografía. La actuación de Griselda es fantástica; la de Margarita también. A la mía hay que ponerle un poco de ganas para verla (risas)”.
Y aunque se considera autocrítico, agradece haber sido reconocido como una revelación con el Cóndor de Plata y el Premio Sur del INCAA: “Han sido muy buenos conmigo”.
El film no solo marcó la aparición de John en el cine sino también un giro de 180 grados en su carrera. A partir de su estreno, empezó a dedicarse plenamente a la música. Los shows, las entrevistas y los eventos se multiplicaron. Incluso estuvo en Europa, Rusia, Japón y Australia.
John McInerny Armando Bo.jpg
Alianza. John Mc Inerny junto a Armando Bó en Graceland, la célebre mansión de Elvis.
Presente
Fruto de esa experiencia, hoy en día Mc Inerny está abocado a su carrera artística. Entre otras actividades, realiza colaboraciones musicales en películas. Su versión de “Always on my mind”, por caso, fue incluida en “Corazón de León”, film dirigido por Marcos Carnevale y protagonizado por Guillermo Francella y Julieta Díaz.
También hace shows, aunque por la pandemia solo toca en eventos privados. “Me di cuenta de que no ha vuelto la normalidad –explica–, entonces la gente no se agrupa en un lugar cerrado, cosa que me parece fantástica, porque hay que cuidarse. A los eventos privados ya vas con un cachet determinado y sabés con qué te vas a encontrar”.
No obstante, confiesa que está gestionando un recital en un teatro de Buenos Aires para fin de año.
Entre sus aventuras, destaca haber compartido escenario con Palito Ortega, con quien llegó a tocar en el Luna Park: “Ramón es un tipo que se merece todo lo bueno que le ha pasado. Es una excelente persona, que ha sido tan amable conmigo como lo ha sido, lo sé, con muchas otras personas a las que les dio oportunidades. Mi relación con él es fantástica, de agradecimiento más que nada”.
De los tiempos modernos, pondera la irrupción de las redes sociales, que permiten acercarlo a un público más joven, y que Elvis y su liturgia ya no sean catalogados como "grasas". "Eso ya quedó en el pasado. Por suerte hemos crecido en muchas cosas", celebra.
Cuando la entrevista se acerca al final, John Mc Inerny cuenta que todavía no vio la flamante “Elvis” de Baz Luhrmann, aunque tiene planeado hacerlo. Y amasa una reflexión de cierre: “Todo ha sido positivo con ‘El último Elvis’. En aquel momento y ahora también. Tengo un gran recuerdo de la película”.
Ya en retirada, el cantante agradece la charla y se despide. El teléfono queda en silencio.
Elvis has left the building.
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