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19 de octubre 2021 - 00:01

Nisco: "La telenovela se irá de la TV de aire como el radioteatro en los 50"

Diálogo con Jorge Nisco, veterano de la puesta en diferentes medios y actual director de "La 1-5/18".

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Jorge Nisco. Entre sus numerosos trabajos se cuentan “Epitafios¨, ¨Mujeres asesinas¨ y¨Poliladron¨.

¨Al momento de grabar, un director que tiene noción de la producción sabe que empieza a correr el presupuesto. El director debe conocer que hay un momento en que el productor va a ganar, si no, no se termina la película¨, dice el veterano director Jorge Nisco, con 30 años de experiencia en la actividad y que estuvo al frente de ¨Epitafios¨, ¨Mujeres asesinas¨, ¨Poliladron¨ y otras, trabajando para HBO, Turner, Fox, Artear y más. Dirige la tira que marcó la vuelta de la ficción nacional luego de la pandemia, ¨La 1-5/18¨, y proyecta varias ficciones de su autoría. Dialogamos con él.

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Periodista: ¿La telenovela no está demodé?

Jorge Nisco.: Hace dos años que en nuestro mercado no tenemos una telenovela de carácter nacional como “La 1-5/18¨, y lo primero que se hace es esto. También se graba una para Telefé con Luciano Castro que aún no salió. Y el público acompaña con 11 o 12 puntos, que es bueno para los números que hoy maneja la TV.

P.: ¿Cuál es el destino de la ficción local en los canales abiertos?

J.N.: La ficción se correrá a otros consumos de los espectadores como las plataformas y la TV irá al show periodístico, noticias y deportes, algo que ocurre hace años y se acentuó con la pandemia. El consumo de alguna ficción es más complicada, con la comodidad del espectador de ver cuándo y dónde quiere. Me recuerda a lo que pasó en los ´50 con el radioteatro, era su esplendor y todas las emisoras tenían radioteatro, y cuando llegó la TV se corrieron a la pantalla y la gente abandonó el consumo de ficción por radio. La radio se transformó en lo que es hoy, donde hay sólo dos o tres que dan radioteatro, como ´Las dos carátulas´ en Nacional, y algunas que resurgieron en pandemia.

P.: Escribió la serie ¨Catalepsia¨ en pandemia, ¿de qué trata?

J.N.: Es un policial fantástico con característica dramática, que transcurre en el norte argentino con una periodista que trabaja en un diario y sufre ataques de catalepsia, que es como una muerte aparente. En esa muerte transita algunas dimensiones que la ayudan a buscar al padre que ha desaparecido interiormente y está conectada con la cosmogonía aimará y los chamanes yatiris, que están en comunicación con los muertos. A medida que avanza, encuentra el conflicto de niña que tenía con su madre y descubre cosas que no conocía. Busca a su padre y reconoce a su madre y su propia historia.

P.: También trabaja en la adaptación de su novela ¨El bastón de Dios¨

J.N.: La novela tiene mirada cinematográfica, visual, y requiere de mucha producción porque empieza en 1945 y se va desarrollando hasta nuestros días. Trata de la búsqueda de un bastón sagrado de mando que tenían los comechingones y se lo considera mágico y de poder. Recorre la historia argentina y hay una simbología q tiene que ver con los nazis. Surge de una tremenda investigación histórica, comienza al final de la guerra con Alemania, sigue por una década peronista y distintos momentos dando puntadas por la historia.

P.: En el libro ¨El ADN del director¨ comparte experiencias y visión sobre su tarea, ¿qué puede decir?

J.N.: Allí me refiero a la difícil tarea del director industrial, ese soy yo, trabajo en una industria con requerimientos y necesidades respecto de la productividad. Uno tiene que entender los códigos que se necesitan y adecuarse. Son reflexiones en base a todos mis años de trabajo.

P.: ¿Qué cambió en la ficción en todos estos años que lleva trabajando?

J.N.: Antes estaban más organizadas en función de los acontecimientos y hoy son en torno a los personajes. Hay un crecimiento interno de los personajes donde ya la historia pasa a segundo plano y se pasa a la historia íntima de un personaje. Lo externo que antes era motor hoy no funciona si se tiene una construcción más compleja del personaje. El cine tiene una hora y media o dos para ofrecer esa construcción, la serie tiene diez horas y se puede profundizar más. A eso se tiende. Con las miniseries basadas en novelas los personajes son tridimensionales y la historia queda algo relegada.

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