Hay entretenimiento, calidad formal, sentimientos controlados, y cierta invitación al goce. Puede objetarse, sin embargo, que la obra parezca «demasiado hablada», el elenco sea desparejo, y algunas situaciones queden como colgadas. El autor dice haberlo hecho conscientemente, decidido a contar, según frase borgiana, «una suma de naderías» como las que cualquiera puede juntar en su viaje por la vida, hilvanando, quizás, unas con otras, hasta encontrarles un sentido, así sea parcial. Por las dudas, que nadie interprete como una solución para maridos inútiles la escena en que alguien despena una vaca malherida.
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