18 de noviembre 2002 - 00:00

Colón: Magnífico concierto Argerich-Dutoit

Martha Argerich
Martha Argerich
• Festival Martha Argerich, Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, director: Charles Dutoit. Obras de Ravel, Schumann, Rachmaninoff y Stravinsky. (16/ 11, Teatro Colón).

El concierto de apertura de esta segunda edición del Festival Martha Argerich no pudo ser más brillante; con la sala repleta y la expectativa satisfecha de recibir lo mejor de excepcionales intérpretes.

La presencia de un director prestigioso como Charles Dutoit al frente de nuestra Filarmónica permitía esperar un desempeño del organismo fuera de lo común, y así fue desde los primeros compases de «Mi madre la oca», el sutil trabajo de Maurice Ravel. Dutoit es universalmente reconocido como un gran traductor de la música del siglo XX y, además, tiene «debilidad» por los Impresionistas. Con su conducción los filarmónicos sorprendieron con una capacidad prácticamente desconocida para brindar transparencias y feéricos sonidos.

Un denso suspenso imperaba en la sala, Martha Argerich tardaba en presentarse en el escenario, donde la esperaba el piano y su público, y la esperanza de escuchar su excelsa versión del famoso Concierto en La Menor Op. 54 de Schumann se convertía en ansiedad, hasta que apareció, con pasitos tímidos y actitud pudorosa ante los aplausos y los vítores.

Su actual visión de este Concierto es más meditada y madura, exalta los pasajes de lirismo con un contenido indescifrable y misterioso, más allá del razonamiento y del tecnicismo, despertando las más dormidas emociones; y despacha los pasajes de virtuosismo como un trámite cotidiano para volver a detenerse en los aspectos poéticos y recónditos del atormentado romántico. Una versión inolvidable, con cuerda de piano rota y todo, con los músicos esforzándose para seguir el vuelo inalcanzable de la gran pianista.

Al finalizar la odisea hubo una atronadora ovación que nada hacía menguar, hasta que se decidió a regalar el primer número de las «Escenas infantiles» de Schumann, una interpretación magnífica que transmitió una visión esperanzadora del mundo, salvado de sus tribulaciones por el arte, aunque sea por un momento.

Sergio Tiempo
(nieto de Antonio de Raco) llegó hasta el piano para hacer la Rapsodia sobre un tema de Paganini Op. 43 de Serguei Rachmaninoff; el suyo fue un trabajo de notable precisión, algo espasmódico y decisivamente orientado a sorprender con su técnica y maravillar con la velocidad.

Inolvidable, plausible y ejemplar lo que logró
Charles Dutoit de nuestros músicos en toda la velada, pero fundamentalmente en la Suite de «El pájaro de fuego» de Igor Stravinsky, contundente demostración de que la Filarmónica rinde de acuerdo a la inteligencia y el profesionalismo de quien tenga en el podio. Esta vez contó con uno de los mejores directores de la actualidad y disfrutaron juntos del éxito arrollador de esta apertura de un Festival único y trascendental.

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