22 de enero 2004 - 00:00

"Con Arthur Miller siento volver a casa"

Con Arthur Miller siento volver a casa
Claudio Quinteros, el sobrino perverso de «Resistiré», regresa al teatro con una de las piezas más celebradas de Arthur Miller, « Panorama desde el puente», que subirá a escena mañana a las 20.30 horas, en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. La obra está dirigida por Luciano Suardi y cuenta con un elenco encabezado por Arturo Puig, Elena Tasisto, Carolina Fal y Aldo Braga.

Quinteros
tiene a su cargo el personaje de Rodolfo, un encantador joven italiano que luego de ser recibido en el hogar de Eddie Carbone (papel interpretado por Arturo Puig) inicia una relación amorosa con la sobrina de éste (Carolina Fal), sin sospechar que el hombre -secretamente enamorado de ella-será capaz de cualquier cosa para retenerla a su lado.

El actor quiere trabajar en cine, pero entretanto se dio el lujo de rechazar un protagónico en la nueva tira de Natalia Oreiro para poder dedicarse de lleno a «Panorama desde el puente». Dialogamos con él:

Periodista
: Los personajes de esta obra tienen una carga física muy fuerte.

Claudio Quinteros: Sí, no son personajes intelectuales, de esos que hacen conjeturas en un terreno abstracto sin bajar a la acción. Al contrario, siempre están poniendo el cuerpo. A Miller se lo ha encasillado como autor « social», así como a Tennessee Williams se lo considera más sensual y psicologista. Pero no es tan así. En esta obra, por ejemplo, yo tengo que bailar y cantar e intercambiar algunos golpes de box con Arturo Puig. Además, hay una escena donde la esposa de Eddie (Elena Tasisto) lo acusa de no querer acostarse con ella desde hace dos meses, mientras que él mira embobado cómo su sobrina (a la que ellos criaron desde chica) se pasea en bombacha por toda la casa.


P.:
¿La atracción que Eddie siente por su sobrina sigue teniendo características incestuosas?

C.Q.: Hay algo de incesto ahí. Yo no vi la puesta que protagonizó Alfredo Alcón ni tampoco la que estrenó Pedro López Lagar (en 1956), pero me imagino que en ese entonces debe haber resultado mucho más escandaloso esto de enamorarse de la sobrina. No le saco mérito dramático, pero yo no sé si la gente no se va a reír un poco de eso.


P.:
¿No habrá quedado demasiado influido por «Resistiré»? Luego de tanto delirio y amoralidad esto le debe parecer un cuento de niños.

C.Q.: No, no es así. Para mí, la vigencia de «Panorama...» depende de cómo se trate el conflicto moral de Eddie en relación a su sobrina. Si se lo subraya como tema principal la obra queda vieja, porque un amor de este tipo ya no suena a transgresión. Lo interesante de esta puesta es ver cómo actúa esa pasión desmedida de Eddie sobre la comunidad siciliana de Brooklyn a la que él pertenece. Una de las escenas más terribles es cuando él, enceguecido de celos, denuncia a sus compatriotas por ilegales. Es un acto acorde con la ley norteamericana, pero para los sicilianos es un acto de traición, aunque en el fondo tenga que ver con un crimen pasional. Son cosas que uno lee en los diarios: un tipo que en Villa Ortúzar descubrió a su mujer con otro tipo y le clavó un puñal.


P.:
¿Y cómo vive un actor de teatro el clima recargadamente sexual de una tira como « Resistiré»?

C.Q.: Fue algo muy divertido, porque todo estaba muy pasado de rosca. Además, todas las escenas de sexo que a mí me tocaron eran frustradas. Cuando mi personaje logró «acabar» por fin con una mujer, apareció mechada una imagen muy delirante, en la que se lo veía romper un nylon o algo así. A partir de ese momento veía todo distinto. Nos reímos mucho con eso. Yo creo que la gente compró esa tira porque estaba harta de que le digan lo que tiene que pensar. Fue una telenovela que renovó los códigos de ficción, por eso la terminó viendo gente de lo más intelectual, como Alejandro Tantanian o Rubén Szuchmacher, que nunca ven telenovelas.


•Exposición

P.: ¿Le molesta la exposición pública que ganó con este personaje?

C.Q.: Depende de la gente. Es muy molesto cuando te agreden. A mí me han gritado «puto», «enfermo» y todas las barbaridades que se te puedan ocurrir. Pero la gente que logra separar realidad y ficción se queda charlando conmigo. Además, algunos ya me han visto en teatro y es muy interesante, porque me hacen una devolución desde la totalidad de mis trabajos. Me hablan de «El zoo de cristal», de «Hombre y Superhombre» y hasta de «Casino», la obra de Javier Daulte que hice hace varios años con dirección de Diego Kogan. Hacer teatro me permite trabajar en profundidad, es como hacer un bordado muy fino, ahí está el disfrute de actuar. Me acuerdo que cuando terminábamos de grabar «Resistiré» y nos ibamos con Carolina Fal a ensayar al San Martín, decíamos: «¡Qué bueno, volvemos a casa!». Y así es, con «Panorama desde el puente» me volvió el alma al cuerpo.


Entrevista de Patricia Espinosa

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