Con duro film, Rumania ganó Cannes e impone su nuevo cine

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Cannes (AFP) - El jurado oficial del 60º Festival de Cannes coronó ayer con la Palma de Oro a la película rumana «4 meses, 3 semanas y 2 días», de Cristian Mungiu, fuerte relato de un aborto ilegal en la Rumania de los años ochenta. La película es el primer capítulo de la serie «Cuentos de la edad de oro» que el director Cristian Mungiu, de 39 años, tiene la intención de realizar a partir de sus vivencias juveniles. En este caso, se trata de un aborto practicado por una estudiante que comparte cuarto con una amiga en una ciudad universitaria de provincia. Ambas recurren a un «especialista» que les hará vivir una pesadilla.

Mungiu optó por una sobriedad narrativa, sin alardes de cámara, con colores desvaídos, tonos entre grises y verdosos, una luz irreal. Los personajes hablan bastante pero la película, a juicio del jurado que presidió Stephen Frears, contiene también muchas ideas visuales.

«Una ley prohibió el abortoen 1966 y el efecto fue inmediato, el número de niños en las clases pasó de 28 a 36, las clases en las escuelas aumentaron de dos a diez, las mujeres empezaron a recurrir a los abortos ilegales y las estadísticas señalan medio millón de muertas», dijo el director. «En este contexto, el aborto perdió toda connotación moral y se percibía como un acto de rebelión y resistencia contra el régimen comunista», añadió.

En el film se luce Anamaria Marinca, actriz residente en Gran Bretaña, donde ganó varios premios Bafta por trabajos en televisión. Mungiu, que presentó una primera película en la Quincena de Realizadores en 2002, es el primer director rumano que competía en la Sección Oficial de Cannes. Sin embargo, el cine rumano se está haciendo notar cada vez más.

El año pasado, la Camara de Oro del festival fue para su compatriota Corneliu Prumboiu por «Bucarest 12:08»

(recientemente estrenada en la Argentina), una crónica sobre la participación o ausencia de la gente en la caída de Ceaucescu. Y el año anterior, «La muerte del señor Lazarescu», de Cristi Piu (también vista en Buenos Aires) era un angustiante viaje de un sexagenario por todo Bucarest en busca de una cama de hospital, que ganó el premio de la sección oficial «Una Cierta Mirada».

Rumania produce un promedio de entre diez y quince películas al año, sólo un 4% del mercado europeo. Durante mucho tiempo, sólo figuró en el mapa del cine mundial gracias exclusivamene a la obra de Lucian Pintilie («Verano inolvidable», «Ultima parada»). Después de un año negro en 2000, cuando no se produjo ninguna película, Rumania empezó a destacarse en los festivales a través de jóvenes cineastas formados en la Escuela de Cine de Bucarest, la única del país.

Dieciocho años después de la caída del régimen de Nicolae Ceaucescu, la cinematografía rumana se repone «de 30 años de comunismo, período durante el cual el cine del país estaba siniestrado y servía sólo como herramienta de propaganda», según dijo el sábado el productor Andrei Bronca en una entrevista a la revista «Le Film Français».

Ese días, el cine rumano ya se había llevado en Cannes el Premio Una Cierta Mirada con «California dreaming», primer largometraje de Cristian Nemescu, fallecido en agosto de 2006 en un accidente, a los 27 años, cuando su película se encontraba en montaje. El film es una crónica humorística en una pequeña ciudad rumana a la que llega un convoy de la OTAN. La nómima del resto del Palmarès en Cannes es la siguiente. Gran premio especial del jurado: «Mogari no mori» (Foresta en duelo), de Naomi Kawase (Japón); Gran Premio Especial 60º Aniversario: a Gus Van Sant (EE.UU.) por «Paranoid Park» y el conjunto de su obra.

Mejor director: Julian Schnabel por «Le scaphandre et le papillon» (La escafandra y la mariposa)(Francia); Mejor actriz: la surcoreana Jeon Doyeon por «Secret Sunshine» de Lee Chang-dong; Mejor actor: el ruso Konstantin Lavronenko por «Izgnanie» ( Destierro) de Andrei Zviaguintsev.

Mejor guionista: Fatih Akin por su film «Auf der anderen Seite» (Del otro lado) (Alemania-Turquía); Premio del jurado: «Stellet Licht» (Luz silenciosa) de Carlos Reygadas (México) y «Persépolis» de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud (Francia); Mejor corto: «Ver llover» de Elisa Millar ( México); Cámara de oro mejor opera prima: «Meduzot» (Las medusas) de Edgar Keret y Shira Geffen (Israel-Francia)b presentado en la 46ª. Semana de la Crítica; premio Cinefundación reservado a cortos de escuelas de cine: a «Ahora todos parecen contentos» de Gonzalo Tobal (Argentina) seguido por «Ru dao» (Salida) de Chen Tao (China), «A Reunion» de Hong Sung-hoon (Corea del sur) y «Minus» de Pavle Vuckovic (Serbia).

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