Con Kusturica vibró el Luna Park

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«Emir Kusturica & The Non Smoking Orchestra»: N. Karajilic (voz), E. Kusturica, N. Gajin Coce (guitarras), S. Kusturica (batería), Z. Marjanovic Ceda (percusión), D. Sparalvo (violín), A. Balaban (tuba), N. Petrovic (saxo), Z. Milosevic (acordeón), D. Jankovic (teclados), G. Markovski Glava (bajo) (guitarra). (Luna Park, 15 de octubre.)

La tercera visita de «Emir Kusturica L& The Non Smoking Orchestra» dio pie a una nueva fiesta gitana de la mano de una banda que debe su notoriedad más al cineasta Kusturica que al músico, pero que en cada show demuestra que merece ser seguida con atención.

El espectáculo de esta gira que lleva el nombre de una de las películas de Kusturica («Time of the gypsies Tour»), inundó el Luna Park de esa sanguínea y estruendosa música de los Balcanes, que pese a su exotismo -o tal vez por eso mismo-, volvió a cautivar a un público heterogéneo de casi nueve mil personas. Había ahí, desde jóvenes que intentaban emular el para nosotros «delirante» vestuario de las criaturas cinematográficas de Kusturica, hasta familias enteras, y todos celebraron, como transportados, en varios momentos de las dos horas de concierto, los fragmentos más festivos y febriles de «Underground» o «Gato negro, gato blanco».

Con sobria puesta en escena que desechó pantallas gigantes (había una pero sin imagen), plasmas o efectos digitales, la banda fue coherente en todo momento con el ideario de su creador. «El video mata el rock and roll»; «Fuck you MTV»; « Desprecio al materialismo», dicen algunos pasajes de las canciones, razón por la que prescinden totalmente de la mediación tecnológica, nula en este show despojado y hasta primitivo en ese sentido. Las canciones, casi todas de los films de Kusturica, «Tiempo de gitanos», «Sueños de Arizona», y otros, combinan sonidos punk, rock, ska, jazz y kletzmer. El líder «Doctor» Nelle Karajilic comenzó ya enérgico, y su euforia fue recargándose hasta terminar arrojándose varias veces a un público que no dejó de saltarfrenéticamente sosteniendo al músico en las alturas.

En conexión permanente con la platea, los integrantes de «The Non Smoking Orchestra» hablaron de Argentina, de Boca, de River y Karakilic hasta se calzó una camiseta de Excursionistas. Tambien en varios momentos, se buscó remarcar cierta cercanía de rasgos entre serbios y latinoamericanos: fiesteros, rockeros, futboleros, pasionales. Al final, el Luna Park en pleno coreó «Kosovo, Kosovo», como en un estadio de fútbol, en obediente respuesta al pedido del líder.

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