24 de enero 2002 - 00:00

Con las fallas del original, pero, también, con mejoras

Penélope Cruz y Tom Cruise
Penélope Cruz y Tom Cruise
(24/01/02) «Vanilla Sky». (EE.UU. 2001, habl. en inglés). Dir.: C. Crowe. Int.: T. Cruise, P. Cruz, K. Rus-C. Díaz, J. Lee. PM/13.

S i bien tiene las mismas fallas que el film original español «Abre los ojos», en esta remake hollywoodense hay varios detalles mejorados. Para empezar, Penélope Cruz no hace de mimo-estatua viviente, lo que evita uno de los peores momentos de la interesante, pero excesivamente estirada, historia de Alejandro Amenábar.

Igual que «Abre los ojos», «Vanilla Sky» podría ser un excelente episodio de media hora de la «Dimensión Desconocida», o un muy buen episodio de una hora de «Rumbo a lo desconocido». Pero 130 minutos es demasiado tiempo, y hay escenas completas de diálogos y situaciones repetitivas que no aportan nada.

Tom Cruise
es un niño rico, heredero de un imperio periodístico, con una vida llena de beldades a las que trata mal, autos caros y todas las sofisticaciones tecnológicas imaginables (incluyendo un holograma de John Coltrane para animar su fiesta de cumpleaños). Lamentablemente, las cosas no le van bien: su historia se ve a lo largo de un extenso racconto en la cárcel, donde con el rostro cubierto por una máscara le cuenta sus experiencias paranoicas al psiquiatra Kurt Russell, quien debe decidir si cometió el asesinato del que se lo acusa en completa lucidez o con los estados alterados.

Ciencia ficción

Los que vieron «Abre los ojos» saben que es una historia de ciencia-ficción, algo así como la versión intimista de «The Matrix». La presencia de Tom Cruise hace que más que intimista sea un tanto más melosa y romántica, pero la dirección de Cameron Crowe ayuda a que muchos detalles visuales mejoren, y que la banda sonora haga aportes esenciales que hacen lucir mejor muchos momentos del film.

De hecho, el descolgado desenlace que cierra las delirantes desdichas de Cruise funciona mejor en Nueva York que en Madrid, igual que cualquier otro recurso de ciencia-ficción relacionado con tecnología virtual futurista. Del mismo modo, la diferencia entre las chicas que atormentan al protagonista queda más clara al ser una norteamericana (Cameron Díaz, con un muy buen trabajo de amante despechada y enajenada) y la otra española ( Penélope Cruz, que supera su trabajo en el film original, quizá simplemente por repetirlo).

El director de fotografía John Toll logró imágenes excepcionales, como por ejemplo la que recrea la portada de un legendario disco de Bob Dylan en una de las pesadillas virtuales imaginadas por Cruise. Y Crowe, experto en rock & roll, tomó decisiones sumamente creativas y originales al musicalizar escenas clave del film con canciones como «Purpoise Song» por The Monkees (precisamente el tema de la película «Head») o «Good Vibrations» de los Beach Boys.

Lo que está muy por debajo de
«Abre los ojos» es la larga secuencia en una discoteca. Probablemente, una historia tan vanamente complicada luzca más aceptable en un film europeo que en uno hollywoodense protagonizado por Tom Cruise, lo que podría explicar que dos films que básicamente tienen un metraje sobrante parecido, el mismo tono pretencioso y el mismo final descolgado hayan sido juzgados de manera tan distinta por la crítica internacional.

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