ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de noviembre 2005 - 00:00

Creamfields post-Cromañón reunió a 60.000 personas

ver más
Imagen del inglés Paul Oakenfold y manos en alto: se controló esta vez con más rigor la posibilidad de que entraran bengalas. Pero las sustancias energizantes fueron otra vez moneda corriente.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Este fue el primer
Recomendaban no manejar si se consume alcohol aunque la mayoría no es justamente alcohol lo que consume sino pastillas de éxtasis, agua mineral y bebidas energizantes.

Fueron legión los carteles que comunicaban el estado de ánimo de los presentes: «Esto es vida», «Gracias Dios» o «Take the blue pill» en clara referencia al éxtasis. Algo raro en ese contexto: una bandera de los Redonditos de Ricota, que habían reunido esa misma noche a otra multitud en La Plata (ver vinculada). No pocos optaron por ir a Creamfields el sábado y al segundo show del Indio Solari el domingo, aunque a simple vista no tengan mucha relación la ansiedad saltarina del éxtasis con el rock and roll ricotero y el vino en «tetra».

Si en algo se diferencian estas fiestas del estruendo bolichero es en su diagramación. Diez carpas que permiten aturdirse de armonías y distorsiones digitales y un inmenso campo que invita a momentos de relax en el césped, casi siempre en grupo. Pese a las características autistas de esta música, la mayoría asistió en grandes grupos: se abrazan unos con otros, se tocan, se ponen crema y lociones aromatizantes para percibir «nuevas sensaciones». Para muchos todo es «un flash»: mirar la luna, tocar el pasto, caminar y hasta respirar. El furor de este año fueron las aguas saborizadas que se agotaron alrededor de las 5 de la mañana y hubo que pasar a lo único que quedaba para tomar: cerveza.

Actuaron más de 90 artistas nacionales e internacionales en 10 espacios:

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias