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22 de agosto 2007 - 00:00

De cómo una autora "maldita" terminó convertida en best seller

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Goliarda Sapienza murió sin poder publicar una novela rechazada durante 20 años por las editoriales italianas por «pornográfica», entre otras cosas, y que hoy es best seller internacional.
Si una de las características de la obra de arte es la cantidad de interpretaciones a que lleva su caracter poético, polisémico, sin lugar a dudas «El arte del placer», novela de la escritora siciliana Goliarda Sapienza, alcanza esa categoría.

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Descartada durante 20 años, a partir de 1976, por distintas editoriales italianas. Censurada por inmoral, pornográfica, escandalosamente feminista y absurdamente perversa o por ser un torrencial pastiche melodrámatico de fondo moralista, «El arte del placer» se transformó una «novela maldita» que a los pocos que interesaba era por una morbosa curiosidad de hasta dónde había llegado Goliarda Sapienza con sus transgresiones. Finalmente la novela apareció publicada en 1996, en un pequeño sello editorial, poco después de la muerte de la escritora, gracias a los esfuerzos de Angelo Pellegrino, su última pareja.

Poco después ocurre algo que lleva a que uno de los mayores críticos italianos escriba «una vez más se ha comprobado que el mundo de la cultura oficial, compuesta por editores y críticos, es una camarilla de mediocres». El exabrupto surgía de que «El arte del placer» se había convertido en poderoso best seller en Francia. Era saludada por la crítica gala como «la mas importante novela de los últimos años, una obra que marca la vida del lector, un fresco del siglo XX italiano que debe tanto al 'Gatopardo' de Lampedusa como a 'La Religiosa' de Diderot o a las 'Memorias' de Casanova, es mágica, magnífica, conmovedora».

Acaso conocer a la increíble Goliarda Sapienza haya sido la causa que podría justificar el rechazo de los editores. Actriz de culto amada por «la izquierda exquisita», «loca hija de una loca», profesora excepcional de dramaturgia, y esencialmente una «seductora profesional», Goliarda tuvo una vida que difícilmente podría superar una obra literaria suya. Y ella lo sabía; por eso la mayoría de los libros que había publicado exploraban momentos de su vida.

Cuando sus padres, socialistas-anarquistas, le impusieron el nombre de Goliarda a quien debía llevar el apellido Sapienza, le marcaron un destino. Al comienzo todo ocurre en la mítica Sicilia. Maria Giudice, la madre de Goliarda, fue una feminista y sindicalista que dirigió el diario «Grido del popolo», donde Antonio Gramsciera jefe de redacción, y llegó a ser Secretaria de la Cámara del Trabajo de Turín. Luego de haber tenido siete hijos en «unión libre» con el anarquista Carlo Civardi, Maria se casó con el aristócrata, abogado y político socialista Guiseppe Sapienza, que tenía tres hijos de un matrimonio anterior. La primera hija de esa pareja nacerá en 1924 y será Goliarda, a la que la ascensión de Mussolini le evitará tener que ir a la escuela; la adoctrinarán en su casa con espíritu ateo y libertario al margen de cualquier enseñanza oficial fascista.

A los 16 años, gracias a una beca, Goliarda viaja a Roma para estudiar en la Academia de Arte Dramático. Se destaca como actriz por unir a su belleza capacidad interpretativa. Sus primeros éxitos los logra con obras de Pirandello, en las que conoce a Francesco «Cito» Maselli, sobrino del magistral dramaturgo, seis años menor que ella, con el que vivirá 18 años, y lo verá convertirse en destacado cineasta. La pareja tendrá como amigos, entre muchos otros, a Michel Morgan, Lucía Bosé, Monica Vitti, Silvana Mangano, Alida Valli, Serge Reggiani, y a los directores Visconti, De Sica, Blasetti, Antonioni, Pasolini, Bertolucci, Comencini, Camerini.

Cuando «Cito» Maselli alcanza el éxito con la película «Los delfines» (1960), la pareja entra en sucesivos conflictos y un par de años después se rompe. Goliarda, tiene ya 40 años,y sufre una tremenda crisis que la lleva a intentos de suicidio y una internación psiquiátrica semejante a la que una década atrás habia recluido a su madre, de la que tuvo que cuidar hasta que murió en 1953.

Como ha ocurrido en otros casos -se suele mencionar el de Guy de Mauppasant como emblemático- la escritura resulta curativa, permite la recuperación, aleja de la locura. La bella Goliarda se refugia en la narrativa. Se suceden, entonces, los libros de carácter autobiográfico. En «Carta abierta» (1967) cuenta su infancia bajo el fascismo y bajo una familia progresista; en «Al filo del mediodía» (1969) los electroshocks que soportó tras sus intentos de suicidio; en «La Universidad (de la cárcel) de Rebibbia» (1983), cómo fue presa luego de robarle joyas a una amiga que la humillaba, explica: «día a día yo la veía enriquecerse y ella empobrecerme. Cada vez que le pedía un préstamo para poder publicar mi libro o para pagar la luz que me habían cortado, ella me invitaba a cenar en lugares carísimos para decirme que no. Le robé para confirmar que me iba a denunciar. Además, me faltaba conocer el mundo de la prisión».

Ninguno de esos textos salieron del circuito italiano. Y cuando Goliarda Sapienza murió, en septiembre de 1996, era ignorada por la crítica y el público de su país. Sólo un breve grupo de amigos lanzaron tierra y rosas sobre su ataúd en el cementerio de Gaeta.

Ninguno sospechaba que al mes siguiente en Francia gracias al «El arte del placer», la novela que había escrito y reescrito durante 20 años, comenzaría a considerársela una de las grandes novelistas italianas del siglo XX.

«El arte del placer» puede considerarse: novela de iniciación, novela río, novela erótica, novela histórica, tiene un poco de todo eso, y muchos más.

Goliarda fusiona datos de su vida con otros de su madre, pero sobre todo construye un personaje impactante. En las 700 páginas, donde se cuentan 60 años en la vida de Modesta, el lector va sabiendo cómo una muchacha pobre de un pueblo campesino de Sicilia ingresa en los placeres orales gracias a un amiguito, es violada por su padrastro, comete matricidio y fraticidio «accidental» (primero de sus «crímenes sin querer»), y es llevada a un convento donde es socorrida por una aristocrática madre superiora, cargada de tentaciones, que se suicida. Modesta pasa, entonces, a la casa de la madre de la monja, la princesa Brandiforti. Con notable astucia, teniendo relaciones eróticas y amorosas con hombres y mujeres, logra un irrefrenable ascenso social, y llega a convertirse en princesa consorte de un oligofrénico. Pero esto es sólo una parte del argumento, un comentario chato, dado que todo esas peripecias están rodeadas de sucesos históricos y culturales ocurridos en Italia durante gran parte del siglo XX, que suman densidad al relato.

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