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9 de mayo 2006 - 00:00

De las Southfest, la mejor

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El dúo iraní Deep Dish, una de las visitas de lujo de una renovada «Southfest», que llevó a bailar y saltar a 20.000 personas el sábado en el Dique 1 de Puerto Madero.
Southfest Buenos Aires. (Dique 1 de Puerto Madero, 6/5.)

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Con la presencia de 20.000 personas se realizó la segunda fiesta electrónica más importante del año después de Creamfields, con visitas de lujo como los iraníes Deep Dish, cuya última actuación en Buenos Aires había sido en 2004. Atentos a la demanda creciente, se organizan cada vez más fiestas, con mejor despliegue escenográfico y sonoro, oferta de artistas de primer nivel y por ende precios mayores. Esta vez la anticipada de «Southfest» costaba 70 pesos y el mismo día se vendían a más de 100 pesos y el doble en reventa. Hace dos años costaban la mitad.

«Southfest» tuvo dos ediciones anteriores donde sólo había un escenario principal pero esta vez hicieron coincidir dos espacios, el «main stage» y una gran carpa alternativa. Había que optar entre las superposiciones de momentos fuertes como Hernán Cattaneo con Plump DJS desde la medianoche hasta las 3 o Deep Dish con Satoshi Tomiee de 3 a 6.

Si bien las puertas habían abierto a las 19 y se cerrarían a las 6 de la mañana (sí, 11 horas de baile para quien pudiera soportarlo) la gran mayoría comenzó a ingresar en oleadas a las 23, para ver ya sea a LCD Soundystem o a Martín García.

Los puestos de gastronomía se diversificaron pero pese a las varias marcas de sushi, con la bebida volvió a ocurrir lo de siempre: el agua mineral se acabó a la medianoche (muy temprano pues faltaban todavía 6 horas de éxtasis y baile) y se ofrecía el sustituto de agua saborizada. Cerca de las 5 de la mañana apareció un vendedor ambulante vendiendo jugo de naranja; no quedaba otra cosa para tomar.

Lo mejor llegó con Hernán Cattaneo y abundantes temas de su último disco «Sequential», pero el verdadero delirio fue con un impecable remix de «Closer» y el remate con « Lilian», del último disco de « Depeche mode».

Lo de «Deep Dish» fue magistral, aunque varios «entendidos» lo tilden de comercial. Los iraníes Alí y Sharam justificaron por qué ganaron tantos premios Grammy, por qué son los favoritos de U2 y por qué fueron pioneros en tocar como banda soporte en una gira del grupo comandado por Bono Vox. Del último disco «George is on» no faltaron «Sacramento», « Flashdance», «Everybody's wearing my head» y «Say Hello». Abrieron con un vocal de 2004 y cerraron con esos mismos acordes que se convirtieron en explosión absoluta hacia el final, también combinado con casi imperceptibles acordes de «Money for nothing» de Dire Straits y hasta sonó Gorillaz.

Las pantallas ya publicitaban la próxima fiesta: la Moonpark, en un mes, con la actuación del estadounidense Danny Tenaglia.

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