Pese a los anuncios de levantamiento por parte del Jefe de Gobierno, y la cruzada en su contra que el año pasado pedía «No al cierre de Ciudad Abierta, por una ciudad culta», con cientos de cartas, cadenas de mails, manifestaciones y personajes rasgándose las vestiduras por una emisora que la mayoría no veía, todo se resolvió pacíficamente con sólo un recorte presupuestario, y cuya nueva programación debutó ayer.
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El gobierno Macri retocó la programación para abaratarle costos al canal inventado por Jorge Telerman, luego de haber señalado que lo cerraría pues se perdían «14 millones de pesos» (aunque sus empleados siempre alegaron que era menos de la mitad). Cuando lo dirigieron los creadores de «Televisión abierta», la dupla Duprat-Cohn (actualmente trabajan con Luis Majul), su programación exhibía largas escenas de trenes pasando o una esquina de Buenos Aires con gente caminando. Muy en la línea de cierto grupo del entretenidísimo «nuevo» cine argentino. No sorprende pues, si esa dupla era la que programaba « Muchmusic» y recurrió al mismo locutor con monótonos parlamentos, al estilo de las abúlicas imágenes.
La última directora fue Cecilia Hecht, quien se preguntaba si Macri había visto alguna vez «Ciudad Abierta» y peleaba por mayor presupuesto a un Gobierno porteño que debería saldar primero la deuda de la inmediata refacción del Teatro Colón. Si bien Macri no cerró el canal, los detractores de la emisora y el mismo Gobierno porteño no adherían a que parte del ABL aumentado fuera destinado a sostener esta estructura.
En cuanto al contenido, siempre tuvo más presencia el «Encuentro» de Daniel Filmus dirigido por Tristán Bauer, aunque también tiene mejor presupuesto: reconocieron 17 millones de pesos anuales. « Encuentro» además contó con la privilegiada frecuencia 6 que el Gobierno kirchnerista instó a los cableoperadores a adoptar, por ley.
El más relegado «Ciudad abierta» siempre estuvo al fondo de la grilla y actualmente se ve agrupado con los canales locales «Senado TV» y el «Canal 5» de La Plata. Confía la Iglesia, Hugo Moyano, Madres, Abuelas de Plaza de mayo y demás actores que buscan «espacios de expresión» en TV y radio que el Gobierno K les dé una frecuencia. El proyecto de la nueva ley de radiodifusión apunta a dejar 33% del espectro total a organismos y asociaciones sin fines de lucro.
Varios de los empleados que pasaron por «Ciudad abierta» denunciaron en Internet y en medios que el macrismo había llegado a «Ciudad abierta» con una planilla de rating diciendo que el canal no tenía televidentes.
Si bien todos coincidían en que la actitud inicial del gobierno actual había sido la de desprecio y desconocimiento de lo que es un canal público, señalaban que en todas las gestiones los aumentos de presupuesto habían ido directamente a mejora de los sueldos de los directivos. Por caso -acusaron-, en la era Telerman los directivos viajaban a Europa pagados por el gobierno para participar de festivales de cine que nunca resultaron en beneficios para la pantalla, y también se usó el canal para hacer campaña y cubrir actos de gobierno.
Actualmente está al frente Juan Puigbó, con una programación que emula la agenda de la página de Internet del Gobierno porteño: la difusión de la actividad cultural e información sobre los servicios que brinda la comuna porteña. Con el comienzo ayer a las 21 de la nueva grilla de «Ciudad abierta», se vio Música urbana, sobre los recitales más importantes que se realizaron en verano en Costanera Sur y Parque Lezama.
No faltará la ficción, los lunes a las 22 con «Xavi Vaquero», que versa sobre la formación de una banda de flamenco integrada por una española, una chilena y un argentino que se preparan para una gira por los Emiratos Arabes Unidos. Dirigido por Rocío Fernández.
El sábado a las 22 se estrenará el documental «Angeles caídos» de Pablo Reyero, sobre tres adolescentes marginales de la ciudad que inician un camino de crecimiento personal mediante la música. Si bien no se comprende todavía el «Buenos Aires trabaja» del macrismo que el año pasado prometía «Va a estar bueno Buenos Aires», al menos el descenlace de esta puja no terminó un «Ciudad cerrada». Habrá que ver si valió la pena.
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