2 de mayo 2007 - 00:00
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Jack Valenti
Spielberg nunca dejó de relatar cómo Valenti apoyó el éxito de films como « Gremlins» o «Indiana Jones y el templo de la perdición», que a pesar de estar destinados a un público familiar estaban a punto de ser calificados R. Entendiendo la evolución del cine y del público, Valenti creó el «PG13», calificación que inauguró el film de culto anticomunista «Red Dawn».
La especificación de que una película R o X indicaba que una obra era para adultos permitió que películas sumamente audaces para los standards previos pudieran estrenarse masivamente en cines, y hasta competir o ganar premios de la Academia. Justamente, como figura habitual de las ceremonias del Oscar, Valenti estuvo allí cuando «La historia oficial « le dio la estatuilla a Luis Puenzo. Tanto Isabel Sarli como Víctor Bo recuerdan la influencia positiva de Valenti para conseguir que sus clásicos eróticos puedan convertirse en éxitos de taquilla en los Estados Unidos, mientras estaban totalmente prohibidos en nuestro país.
A comienzos de la década de 1970 Valenti parece haber contribuido a la designación de artistas como embajadores en distintos países latinoamericanos. En Buenos Aires, el embajador de los Estados Unidos era John Lodge, galán de Marlene Dietrich en «The Scarlett Empress». El glamoroso diplomático convocó por primera vez a Valenti a nuestras pampas, visita que habría provocado un mítico choque cultural con el entonces funcionario Hugo del Carril.
Obviamente, la defensa de los intereses de su industria en temas como la cuota de pantalla generó fricciones eternas. Su mayor enfrentamiento, en los '80, fue con el entonces ministro de cultura de Francia, Jack Lang. A esas críticas él respondía imperturbable: «El mercado es igual para todos. Son las mismas leyes para españoles, americanos, italianos o alemanes. Yo lo resumo así: si haces una película que mucha gente quiere ver, tendrás éxito; si haces una película que nadie quiere ver, no lo tendrás». Desde luego, este argumento podía adaptarse a cualquier conflicto local, como las quejas más recientes contra la calificación «NC17».
El temor de Valenti a la mala influencia de cualquier nueva tecnología fue una de sus estrategias más criticadas por sus colegas, que pueden sintetizarse en citas célebres: «El videocasete es tan peligroso para nuestra industria como lo era el estrangulador de Boston a la mujer soltera». En todo caso, cualquier polémica o crítica generalizada no impidió que en su funeral, llevado a cabo ayer en Washington, asistiera todo tipo de figuras de la política y la industria del cine, incluyendo a Spielberg, Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger, Martin Scorsese y su viejo amigo Kirk Douglas.



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