Digna "Electra" cierra temporada lírica del Colón

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«Electra». Lib.: H. von Hofmannsthal. Mús.: R. Strauss. Dir. Mus.: S. Lano. Régie: M. Pontiggia. Dir. coro: S. Caputo. (Teatro Coliseo). Hasta el 27/10.

La última ópera prevista por el Colón para esta temporada de emergencia en el Teatro Coliseo es «Electra» de Richard Strauss, aunque aún resta un concierto sinfónico-coral con la «Misa de Réquiem» de Verdi.

Provenientes de la tragedia clásica, los personajes de «Electra» presentan un mosaico de horrores y neurosis que el libreto de Hofmannsthal transformó en típicos representantes del expresionismo alemán tanto como del psicoanálisis freudiano, y los hechos y sus protagonistas son vistos bajo una nueva luz. La máquina de venganza que pone en funcionamiento Electra es más salvaje, más escalofriante y mucho más sanguinaria.

Richard Strauss aprovechó el sustento literario para componer una de sus obras maestambiéntras. Potencia expresiva, sensualidad a flor de piel y furia desatada atraviesan una partitura difícil e intrincada. Las atmósferas sonoras, las sutilezas instrumentos, la tensión y el «suspense» impuestos a las voces solistas conforman un universo fascinante y revulsivo a la vez.

En la dirección, Stefan Lano transmite a los músicos de la Orquesta Estable la tensa vibración externa y la inquietante expresividad interior que Strauss volcó en la partitura.

Gran labor de Luana De-Vol como «Electra». Por su potencia, intencionalidad dramática y accionar coherente, su trabajo es lo mejor de esta producción. También son destacables la potente Crisótemis de Virgina Correa Dupuy, un sólido Hernán Iturralde en Oreste y una sinuosa Graciela Alperyn en Clitemnestra. Correcto el resto.

La régie de Mario Pontiggia aprovechó la violencia que campea en la ópera para elaborar la puesta. Algunos elementos extemporáneos como linternas y un fusil en medio de un paisaje de tragedia clásica no molestan demasiado, en virtud de la relectura de los materiales, sobre todo literarios. Daniela Taiana diseñó excelentes escenografía y vestuario. Las luces de Horacio Efron crean la atmósfera que esta violenta tragedia exige.

No borrará el recuerdo de versiones históricas de «Electra» en el Colón pero tiene méritos propios que la destacan del resto de las producciones ofrecidas en esta temporada.

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