Dignora Pastorello, o la dulzura en la pintura

Espectáculos

Una oportuna y bienvenida muestra homenaje en la galería Calvaresi.

“Querida Dignora”, bajo la curaduría de la artista, licenciada en historia e investigadora Paola Vega, está dedicada a la obra de Dignora Pastorello (1913-2001) que cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes y se perfeccionó entre 1953 y 1957 con Ramón Gómez Cornet, Luis Centurión y Jorge Larco (1897-1967) destacado artista y escenógrafo con el que se casó y viajó por el mundo.

Pintó desde su adolescencia y la casa natal de la calle Pico se convirtió en un lugar de encuentro con familiares y artistas amigos, entre ellos, además de los ya nombrados, Primaldo Mónaco, Raúl Soldi, José Luis Menghi, Aldo Altomare.

Según Paola Vega, su mirada era dulce y penetrante, y solía decir que “pintar era el medio de comunicación que elegía para expresar sus ideas”. Y así lo hizo durante todos los días de su longeva vida.

En el texto curatorial Paola Vega señala su participación en muestras individuales y colectivas, obtuvo más de veinte premios y se hizo un lugar en una larga lista de artistas hombres, por lo que integró “El grupo cinco” junto a Ángel Fadul, Juan Ibarra, Andrés Fernández Taboas, Mario Vuono quienes exhibían en importantes galerías, actualmente muy olvidados. Participó en una muestra en Madrid (1967) “Primitivos actuales de América”, una muestra itinerante por Italia y otra realizada en Washington dedicada a la pintura ingenua así como en México y Ecuador.

Otros artistas como Juan Otero, Orlando Spampinato, Juan Eichler, Orlando Rufinengo , Leonor Vassena, Ana Sokol fueron mencionados entre los integrantes de unas publicaciones en 1967 de Manuel Mujica Láinez referidas a “La Pintura Ingenua”. Naif significa en francés ingenuo, aplicada al arte se las considera sinceras, nada complejas y también al arte creado por pintores que no tuvieron estudio formal, lo que no es aplicable a todos.

¿Cómo es la pintura de Dignora? Un mundo mágico, apacible, espontáneo, que expresa el goce de lo simple, relatos encantadores que interpretan la realidad con frescura, fondos rítmicos, geometrizantes. Entre sus títulos: “Noche de duendes”, “Desde mi ventana”, “La casa de mi infancia”, “Gato bajando la escalera”, “Gato negro con paloma”, se trata de Satán, un gato omnipresente en muchas de sus obras. La palabra dulzura, hoy tan necesaria, podría aplicarse a la pintura de Dignora. (Calvaresi. Defensa 1136).

Dejá tu comentario