Anna Seghers «Historias de mujeres» (Bs.As., Sudamericana, 2004. 207 págs.)
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Debieron pasar muchos años para que Anna Seghers (1900-1983) fuera considerada -con justicia-una de las escritoras alemanas más importantes del siglo XX. Durante la Guerra Fría, sus numerosas novelas y cuentos sólo fueron valorados dentro de la antigua República Democrática, donde se convirtió en un importante referente para escritores tan prestigiosos como Christa Wolf. El resto de Occidente, en cambio, influenciado por las tensiones y prejuicios de la época tardó en aceptar a esta brillante narradora estigmatizándola por sus ideas comunistas. Su verdadero nombre era Netty Reiling y se crió en el seno de una culta y adinerada familia judía. Su obra fue prohibida por Hitler y luego de sufrir una breve encarcelación marchó al exilio. Primero vivió en Francia y luego en México hasta 1947, año en que se radica definitivamente en Alemania. Aunque Estados Unidos le negó asilo, allí se hizo famoso su libro «La séptima cruz» (1942) que narra las vicisitudes de siete alemanes fugados de un campo de concentración. La novela alcanzó su tope de popularidad en 1947 cuando Fred Zinnemann la dirigió en cine con Spencer Tracy en el rol protagónico. La escritora tomó su seudónimo literario de Jan Seghers, un párroco de Holanda fallecido en 1625, quien -según cuenta la leyenda- importunó tanto a Dios con sus reclamos después de muerto, que éste decidió devolverle la vida para que continuase luchando por la justicia en la tierra. La anécdota refleja a todas luces el ideario de la narradora, pero éste no afectó en absoluto la brillante calidad literaria de sus escritos, que trascendieron airosamente sus inclinaciones políticas y que carecen de toda intención panfletaria o proselitista.
Las doce historias de este volumen, tersamente traducidas por Martina Fernández Polcuch, dan cuenta del talento de esta autora para retratar personajes de los más diversos orígenes. Ya sea que provengan de ambientes muy humildes, como ocurre con «Crisanta» (huérfana mexicana condenada al analfabetismo que da vida a uno de los relatos más encantadores de esta selección) o que se vean sumergidos en situaciones de gran conmoción social, tal como ocurre en la mayoría de estas narraciones. En la violenta marea de los tiempos, Seghers nunca pierde de vista al ser humano e ilumina su condición a través del detalle fugaz, el dato aparentemente nimio o la alusión sutil. Esas son sus mejores herramientas, permiten apreciar la sencilla heroicidad de estas criaturas que sobrellevan dignamente las más atroces adversidades, vale decir: guerras, persecusiones y discriminación racial. Patricia Espinosa
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