Dolor en el rock por la muerte de María José Cantilo

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María José Cantilo, una de las pocas estrellas femeninas en el rock nacional de los 80, murió ayer a lo 68 años. La noticia sobre el fallecimiento de la madre del guitarrista Gaspar Benegas fue difundida por sus familiares en redes sociales, entre ellos su hija Aimé, en su cuenta de Instagram. La artista había nacido en junio de 1953; comenzó a tocar la guitarra a los 7 años y compuso su primera canción a los 17. A esa altura frecuentaba la casa de General Conesa en la que también coincidían precursores del rock nacional como Moris, Pappo, Roque Narvaja, Miguel Abuelo, Kubero Díaz y Jorge Pinchevsky.

Su hermano mayor es Miguel Cantilo (del recordado dúo Pedro y Pablo, junto a Jorge Duriet, y el posterior grupo Punch), popular por temas como “La Marcha de la Bronca”.

La cantante había incursionado en los años 60 con un estilo folk-acústico en los pubs y festivales porteños, hasta que en la década decidió mudarse a El Bolsón, en medio de la ola del hipismo. A instancias de su hermano Miguel, en 1982 María José regresó de El Bolsón y se sumó al circuito musical porteño y dos años más tarde debutó discográficamente con un álbum del que formaron parte León Gieco, David Lebón, Fernando Lupano y Daniel Colombres, entre otros, y donde registró una de sus piezas más conocidas: “Flor celeste bajo de la almohada”.

Recién a comienzos de la siguiente década concretó su segundo álbum, “En Banda” (en cuyo elenco se contó el baterista Oscar Moro), hizo un desnudo para la versión local de la revista Playboy y en 1992 fue detenida y acusada por tenencia y tráfico de drogas y pasó dos años y ocho meses en la prisión de Ezeiza, una experiencia que plasmó en el libro “Desde la cárcel” (1994).

Tras recuperar la libertad, y volcándose a una transformación espiritual que encontró, al principio, en el Sai Baba, continuó publicando una serie de álbumes independientes como “Gota a gota” (1995), “Sai Ram” (1999), “Covers-Bossanova y Jazz” (2000), “Feeling saudades” (2004), “Momentos de boleros” (2005) y “Aquí y ahora” (2006).

El último trabajo de quien gustaba definirse como “aventurera del rock” fue “Esencia”, de 2011, que fue mezclada por su hijo, Gaspar Benegas, guitarrista y productor que trabajó, entre otros, con Las Manos de Filippi y actualmente es uno de los Fundamentalistas del Aire Acondicionado que acompaña a Carlos Indio Solari. Al publicar ese álbum a guitarra y voz, dijo que había recurrido a “canciones con un mensaje ecológico necesario y con una rebeldía importante que siempre resiste”. “Hice un disco con una sensibilidad femenina que no siempre es la más recomendable desde lo comercial”, agregó sobre el material con el que pretendió despegarse de la “música funcional y el ruido que es lo que sobra, ya hay mucho. Con mis canciones yo quiero formar parte de otro club”.

No he tenido demasiada repercusión mediática con mis discos independientes”, agregó, “pero esta vez y en lugar de tratar de agradar al mercado quise hacer algo que me representara cabalmente. Son canciones que están destinadas para los hijos, para la pareja, para mi vieja, para determinados lugares y por esta tierra que están tan al filo del precipicio. A mí me gusta hacer música para conmover y eso tiene que ver con una cosa rockera de la que me siento parte”.

Su hijo Gaspar venía alertando desde su cuenta de Instagram acerca de la situación de su madre al publicar, hace dos semanas, el mensaje: “démosle fuerza para que pueda recuperarse de su delicado estado de salud” y hace seis días anunció que cancelaba un viaje a Roma “por cuestiones personales (que hacen a la salud de mí madre”.

Desde el Ministerio de Cultura de la Nación señalaron sobre la muerte de la artista: “Despedimos a María José Cantilo que murió hoy a los 68 años. Fue pionera de nuestro rock en la década del 80. Grabó nueve discos y colaboró con muchos artistas del rock nacional, entre ellos su hermano, Miguel Cantilo”.

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