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26 de marzo 2007 - 00:00

Dolorosas "Migraciones" con poética discreción

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Las redes de pesca de Daniel Joglar con centenares de rosarios fosforescentes, uno de los artistas argentinos, que junto a uruguayos y brasileños integran la megamuestra curada por la argentina Victoria Noorthoorn.
La curadora general de la 29 Bienal de Pontevedra, la argentina Victoria Noorthoorn, presenta desde hace unos días en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, el envío «Off/Fóra: Movimientos Imaginarios entre Galicia y el Cono Sur». La megamuestra, que arribó a Buenos Aires con los envíos de Argentina, Chile y Uruguay, trata sobre las migraciones, tema sensible para España que en estos últimos meses ha revisado su historia a través del arte con las exhibiciones «Rafael Alberti, la huella imborrable», presentada en el Fondo de las Artes y «Literaturas del exilio. Buenos Aires», también en el Cultural Recoleta.

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Una característica de «Off/ Fóra» es la presencia de artistas poco conocidos, o decididamente ajenos al listado que casi sin variaciones se reitera en las bienales del circuito internacional, el único consagrado es el uruguayo Luís Camnitzer, que presenta un metafórico árbol realizado con lápices y con sus desgajadas raíces a la vista.

La exposición lleva el sello inconfundible de Noorthooorn, que inició su carrera en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pasó por el Malba, y ahora investiga artistas latinoamericanos para Robert Storr, curador de la próxima Bienal de Venecia que se inaugura en junio.

Así, la vertiente del arte sensible predomina en la muestra, y hay obras que representan de modo afortunado esta tendencia, como las mágicas redes de pesca que tejió Daniel Joglar con centenares de rosarios fosforescentes que se venden por centavos a los peregrinos. Luego, el inmenso y colorido mantón de Manila que bordó Marina de Caro con flores de más de dos metros de diámetro, los pulcros papeles troquelados de Ricardo Lanzarini, la casa minimalista que construye Bernardo Oyarzún, al igual que las frágiles figuras de cerámica modeladas por Aili Chen y representativas de la vulnerabilidad, muestran sin dobleces una fuerte carga afectiva. La propuesta incluye un registro en video de la espectacular proyección de una virgen con rasgosaborígenes sobre el cielo de Pontevedra, realizada in situ por Judi Werthein.

El humor está presente en los videos de Martín Sastre y de Sebastián Gordín, mientras la nostalgia es el tema del viaje sentimental que realizó Ana Gallardo, para relatarle a su tío inmigrante, que nunca pudo volver a su tierra, lo que ella vio después de surcar el océano.

El jovencito del grupo, Eduardo Basualdo, presenta en una performance musical, un universo de seres fantásticos que coincide con el planteo curatorial, basado en el poder de la imaginación, vehículo que posibilita traspasar cualquier frontera.

«Es la imaginación la que permite al individuo proyectarse en el futuro y en última instancia resistir, adaptarse, o poner en acto el desplazamiento que implican el retorno o el viaje», sostiene Noorthoorn. Con esta inspiración, Cecilia Vignolo parece cobijar sus sueños mientras yace desnuda dentro de una valija.

Entretanto, al final del recorrido, en un encuentro con la oscuridad y la ausencia absolutade imágenes, Roberto Jacoby depara una experiencia abierta a múltiples interpretaciones. Se trata de un lugar cerrado que en un mundo sobresaturado de imágenes, impone una saludable pausa a la percepción visual e incita a realizar un balance. Nicolás Bourriaud, en su último libro, «Estética relacional», advierteacerca de la influencia que ejerce el arte, cuando dice: «Nada resulta tan común, después de Boltansky, como esas estéticas que juegan con lo afectivo. Lo que importa es qué se hace con las emociones, hacia dónde se las dirige y con qué intención». En suma, con la intencionalidad manifiesta de conmover, pero con gestos poéticos mayormente sutiles, con discursos discretos y una búsqueda consciente de la simplicidad, la exposición sienta un buen testimoniode cómo puede abordar el arte un doloroso tema social, político y económico, sin perder su especificidad.

La muestra, que llegó de la mano de Magdalena Cordero, eficiente presidenta de la Asociación Amigos del Recoleta, se exhibe hasta mediados de abril y se completa con las obras de Patricio Larrambebere, Esteban Pastorino, Pablo Chiuminatto, Nury González, Josefina Guilisasti, Mario Navarro, Marco Maggi y Mario Sagradini.

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