La falta de autoridades en Cultura (y, más específicamente, la consecuente acefalía en el INCAA) obligó a postergar dos muestras que los espectadores hubieran recibido con mucho placer este verano, ya que, en ambos casos, sus organizadores necesitaban coordinar esfuerzos con algunos funcionarios.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El primer caso es una muestra de clásicos en copia realmente nueva. Ordenando las latas de Laboratorios Alex, que se encontraban amontonadas desde hacía años en los subsuelos de la escuela del INCAA, integrantes de Aprocinain (la Cinemateca oficial) encontraron los negativos prácticamente intactos de varias películas. Con el aporte de Kodak, Cinecolor, y Laboratorios Stagnaro (que corrigió algunas imperfecciones), hicieron copias nuevas, en 35 mm., de «Gritos y susurros», «La quintrala», «El jeque blanco», «El ciudadano», «Adiós, muñeca», «Una noche en la ópera», e «Invasión» (la escrita por Borges-Bioy Casares).
Esas películas, junto a una copia que nunca se había usado (todavía estaba envuelta en el papel original) de «Apenas un delincuente», iban a integrar un ciclo itinerante, a exhibirse durante enero en Buenos Aires, Córdoba y Salta. Solo faltaba el control, visto bueno, y auspicio del INCAA, ya que el material es ahora de su propiedad.
Lo otro, es la clásica muestra Proyección, de preestrenos argentinos, que todos los años organiza la Asociación de Cronistas Cinematográficos. Esta vez la muestra se iba a hacer en febrero, en Buenos Aires y Rosario, incluyendo, en su sección de rescates y homenajes, la copia recién restaurada de «El último centauro», una producción enteramente rosarina de 1926. Durante años, los locales solo pudieron verla en una mala copia de video, y ahora quieren ver la copia fílmica que el Museo del Cine (de Buenos Aires) hizo restaurar en México. En este caso, el problema reside principalmente en las nuevas películas. Muchas de ellas tienen problemas de postproducción, a causa de créditos oficiales demorados, o todavía esperan el certificado oficial de «libre deuda» que les permita ser legalmente exhibidas.
Dejá tu comentario