22 de agosto 2006 - 00:00

Eficaz cóctel para jovencitas

Presentación de «Blanco y negro». Airbag: Gaston (bajo, voz), Guido (batería, voz) y Patricio (guitarra, voz líder) Sardellis. (Estadio Luna Park, 19 de agosto.)

Curiosamente, existe en España un trío con el mismo nombre, Airbab, que nació mucho antes, y que tiene muchos puntos de contacto con estos tres hermanitos argentinos, especialmente en un estilo que los españoles han bautizado como «powerpop». Pero salvo para los desarrolladores de la idea, el asunto no tiene la menor importancia. Es que, con dos discos editados («Airbag» y el más reciente «Blanco y negro»), una historia breve pero contundente en materia de ventas y galardones de la industria, un crecimiento notable en su convocatoria para los recitales en vivo -de los pequeños lugares pasaron al Gran Rex y ahora al Luna Park-, los argentinos Gastón, Guido y Patricio Sardellis han logrado convertirse en niños mimados de su disquera y de su productor.

En honor a la verdad, debe decirse que, en el terreno musical, Airbag está por encima de muchas otras propuestas similares que circulan por estos tiempos. Se autodefinen como artistas de rock («Bienvenidos a la odisea del rock & roll», dice el encabezamiento del programa de mano), pero en rigor lo que hacen es un pop lavado en melodías y letras, con un sonido algo más fuerte que lo que suele indicar el género.

Si a eso sumamos que ellos mismos tocan sus instrumentos y se presentan como un power trío, con el agregado de dos músicos, un tecladista y un guitarrista, cuyos nombres no figuran ni en el programa, la parafernalia rockera parecería estar asegurada. Sin embargo, nadie se engaña: ni los que arman el marketing apuntado a prepúberes -sobre todo niñas acompañadas por sus padres-, ni las decenas de vendedores de merchandising trucho que rodean el estadio, ni un público que se siente atraído por «la belleza de los chicos» y por la ternura de sus canciones, un poco románticas, un poco picantes, aunque siempre lights, y que prácticamente colmó la capacidad del Luna.

Lo dicho. Canciones que suenan repetidas y conocidas. Piezas más potentes o baladas románticas al uso internacional, pero bien tocadas y bien cantadas. Una puesta profesional y grandilocuente que incluye fuego, explosiones y un par de pantallas de buena definición. Y, como corresponde, un coro agudo de la multitud que tapa, muchas veces, lo que sale del escenario.

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