18 de agosto 2006 - 00:00

Eficaz pintura de un futuro sombrío

«V de Venganza» («V for Vendetta», EE.UU., 2006; habl. en inglés y portugués; subt. en portugués y español). Dir.: J. McTeigue. Int.: N. Portman, H. Weaving, S. Rea. AVH.

Antes de comenzar a trabajar para las grandes editoras de cómics de los Estados-Unidos, el guionista Alan Moore demostraba toda su capacidad en la que era su primera serie regular: «V de Vendetta». Situada en la década de los '80, con Margaret Thatcher a la cabeza de su Inglaterra natal, Moore planteaba una distopía en la que la guerra nuclear había permitido la instauración de un régimen autoritario en Gran Bretaña, y el surgimiento de un héroe solitario que sin la mejor de las motivaciones se empeñaba en resistir.

Veinticinco años después, los hermanos Larry y Andy Wachowski, creadores de «The Matrix», escribieron y produjeron la adaptación cinematográfica de aquella saga, logrando un excelente producto, sobre todo porque el tema que trata requiere del espectador una atención constante y hasta una cierta formación política, con planteos que van más allá de lo obvio y apelando a sarcasmos de gran nivel.

En «V de Venganza», Evey Hammond (Natalie Portman) forja su destino cuando una noche es rescatada por un misterioso enmascarado llamado V (Hugo Weaving) de las garras de los represores. A partir de ese punto, su vida irá complicándose más y más, y tomará contacto con temas, objetos y obsesiones que están más allá de su comprensión. En el centro, entre otros muchos tópicos polémicos, está el de la libertad y el de cuál es su verdadero precio, transitando temas tales como el terrorismo, los medios y los fines.

En una época cinematográfica de escasas ideas y audiencias afines, «V de Venganza» está destinada a convertirse en un clásico de culto, para tiempos menos aciagos.

H.M.

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