26 de septiembre 2002 - 00:00

El ballet del Colón busca recuperar espacio

E l Ballet Estable del Colón celebra hoy 77 años de existencia con una gala en el escenario principal de la que, a partir de las 20.30, participarán todas sus primeras figuras. Su actual directora, la notable bailarina cubana Marta García, que ocupa ese cargo desde febrero del año pasado, dialogó con este diario acerca del presente y futuro de una compañía que en los últimos tiempos vio peligrar, si no su supervivencia, al menos su derecho a actuar en la sala mayor del teatro oficial. Algo que aún no se resolvió del todo.

Periodista: ¿Esta vez sí celebrarán un aniversario como corresponde?


Martha García:
Es verdad. El año pasado, que fue la primera vez que se celebró un aniversario, lamentablemente no teníamos la sala y debimos limitarnos a un acto académico en el Salón Dorado. Se invitó a grandes figuras que habían pasado por la compañía y, de todos modos, concretamos un acto muy bonito, de donde se encontraron muchas personas que hacía tiempo no se veían. Claro que por ser la primera vez que se festejaba, todos coincidimos en que hubiera sido maravilloso poder hacerlo en el escenario principal con la actuación de todos los integrantes actuales. Por fin, este año, lo vamos a lograr.

P.: ¿En qué va a consistir el festejo?

M.G.: Yo hubiera querido que la función fuera dedicada a un gran ballet completo, pero no se pudo. Entonces, optamos por organizar una gran gala, donde participe la mayor cantidad de integrantes posible, y se nos ocurrió la idea de hacer unas pequeñas pinceladas de los ballets clásicos. Esta es una compañía con un repertorio muy amplio, incluso de obras contemporáneas. Pero, creo que lo que se seleccionó es lo más representativo, lo más importante de ese repertorio. Se mostrarán muchos solistas y fragmentos de ballets como «La Bayadera», «Don Quijote», «El corsario», «Coppelia», el «Adagio de la Rosa», etcétera. Repasaremos un poco de la gran historia de la compañía.

P.: Cuando usted se hizo cargo de la dirección, el Ballet Estable no estaba pasando por su mejor momento. ¿Qué cree haberle aportado? ¿Algo del sello de la Escuela Cubana de Ballet, quizás?


M.G.:
Yo creo que eso inevitable. Que de alguna manera me proyecte es natural. Aunque también he querido tener cuidado y respeto con su historia. He querido hacer un balance entre lo que puedo aportar como experiencia, como historia personal, como vivencia, a lo que la compañía tenía de experiencia propia. No me gustaría que se me reproche haber implantado una única experiencia sin posibilidad de otra cosa.

P.: ¿Qué necesita el Ballet para resurgir con mayor brillo: más funciones, más promoción, renovar el repertorio, salidas al interior y al exterior?


M.G.:
Todo junto, quizás. Lo primero que necesitamos es bailar. Cuando más estemos en el escenario se justificará nuestro trabajo. La publicidad también es necesaria. Hay mucha gente que ha perdido el hábito de ver ballet y hay que recuperarla. Si logramos tener más funciones, la compañía va a tener mayor vuelo.

P.: ¿Qué proyectos concretos hay?

M.G.: Estamos tratando de hacer tres funciones más de «El lago de los cisnes», aunque es bastante complicado conseguir fechas. En diciembre tenemos programadas once funciones de «La bella durmiente». Para el próximo año proyectamos tener una mayor continuidad de funciones que éste, para no pasar períodos tan largos sin bailar. Vamos a ir incrementando la cantidad de funciones y trataremos de concretar giras por el interior y el exterior, en la medida de lo posible.

P.: ¿Y usted, hasta cuándo se queda?

M.G.:
Eso no depende totalmente de mí. A mí me gustan los retos; no me gusta abandonar la batalla. Los resultados hasta ahora me tienen conforme. El ballet es como la vida, tiene lo mismo de bueno y de malo, y así lo he tomado.

P.: ¿Extraña su país?

M.G.:
A veces sí, pero he tenido tanto trabajo... Y soy muy feliz aquí.

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