"El hombre araña 3"

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«El hombre araña 3» («Spiderman 3», EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: Sam Raimi. Int.: T. Maguire, K. Dunst, J. Franco, T. Haden Church, T. Grace, B. Campbell, B. D. Howard, J. Cromwell, T. Russell.

Un héroe dominado por su lado maligno. Tres archivillanos juntos en su contra. Un parásito extraterrestre que amplifica sus peores cualidades. Spiderman, el Hombre araña, ya es reconocido como el protector de Nueva York, pero cuando el orgullo se convierte en vanidad y soberbia, cualquier problema romántico o profesional puede arruinarlo todo.

Con una traición amorosa amplificada a tope, un competidor sin escrúpulos listo para quitarle su puesto de fotógrafo, y la revelación de que el homicidio de su tío sigue impune, Peter Parker esta a punto de no diferenciarse mucho de los delincuentes que combate. Para llegar a mostrar un universo de héroes y villanos de historieta con muchos mas grises que el típico blanco y negro de la lucha entre el bien y el mal, el director Sam Raimi ensaya un tono de cine clásico tan simple como sorprendente. A diferencia de la típica megaproducción hollywoodense actual, «El hombre araña 3» no necesita contar una historia partiendo de una escena de acción. Las veleidades de Parker y sus delirios de grandeza van armando una historia que se toma todo el tiempo necesario para unir múltiples subtramas paralelas, en un desenlace que cierra cada detalle argumental, tanto de ésta como también de las dos películas anteriores.

Con el énfasis puesto en los factores emocionales y éticos de los personajes, cada escena de acción y fantasía explota en la pantalla con una audacia e imaginación visual sólo comparable a las de los films de culto que hicieron famoso a Raimi («Noche alucinante», «Darkman»), sólo que realizados con un presupuesto y una precisión técnica que supera los sueños mas salvajes de este cineasta «indie» de films de terror baratos, financiados por conocidos de su pueblo natal.

La mezcla de personajes y tramas requiere un tempo especial para no perder el estilo, lo que convierte a esta tercera parte en una especie de edición extra del mismo comic de siempre. La mezcla de tramas y personajes conducidos a un desenlace general requirieron de un desarrollo argumental que Raimi aprovecha para mezclar comedia de enredos con melodrama o lo que se le pase por la cabeza, con un énfasis especial en escenas musicales, absolutamente originales para lo que se espera de este tipo de producto.

Con tanto para contar, y tanto toque personal de director, por momentos se percibe el desaprovechamiento de personajes secundarios que podrían enriquecer más una historia tan rica. Los villanos Sandman y Venom están presentados y construidos con la pura ingenuidad del mejor comic de Marvel, y en este sentido la actuación de Thomas Haden Church, como el mutante formado por granos de arena, equilibra la maldad extrovertida del héroe atrapado por su lado oscuro. El mensaje sobre las elecciones y responsabilidad individuales explotan en un choque múltiple de «freaks mutantes» sin precedentes, al igual que la impresionante escena de cine catástrofe, al mejor estilo Raimi.

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