15 de octubre 2007 - 00:00
El mercado ya cree haber hallado al nuevo Pavarotti
-
María Negroni sobre sus últimos dos libros: "Son variaciones de una misma poética"
-
El emotivo elogio de la fotógrafa de AC/DC para el público argentino: "Buenos Aires, fuiste inolvidable"
Antes y
después: abajo, Paul
Potts cuando
se presentó
al concurso
de TV. Al
lado,
transformado
por las
operaciones
de imagen.
Al final del aria, el auditorio entero estalla en una ovación. Potts está satisfecho por supuesto, pero no ha perdido ese aire de candorosa ingenuidad con el que había llegado, inerme, al centro del escenario. Cowell lo felicita: «¿Trabajas vendiendo celulares y acabas de hacer ésto? No lo esperaba, la verdad. Fue fantástico». Holden, aun enjugándose las lágrimas, desliza con sinceridad: «Creo que nos encontramos ante un diamante en bruto».
Potts, nacido en Bristol de un chofer de micros y una cajera de supermercado, dejó ese mismo día de vender celulares. Sin casi haber estudiado música,sin recibir clases, sin que pudiera perfeccionar -aunque más no en tiempo record-, su talento natural, lo hicieron firmar unos días después de su triunfo televisivo un contrato para grabar su primer CD, «One chance», con «Nessun dorma» como tema central y otros caballitos de batalla que incluyen tres temas en español, «Por ti seré», «Amapola» y «A mi manera».
Su formación anterior se había frustrado después de sufrir un accidente en moto, accidente que le impidió continuar con sus estudios en Italia. Ahora, en manos de sus flamantes asesores, Potts destinó una parte de los 200.000 dólares que ganó en el concurso a un rápido tratamiento de ortodoncia. Pero ese fue apenas el más notorio de los procedimientos de cambio de imagen. También, desde ya, se probó sus primeros smokings.
«Quiero a Paul Potts en todo el mundo», bramó (según se ha publicado en «The New York Times») el veterano editor musical de la Columbia Rick Rubin. «Europa ya lo ha descubierto, y tenemos que hacer que los estadonidenses se enamoren de él». La imagen, para Rubin, es fundamental: «de nada sirve decir que es un grande. Hace falta verlo, en toda su desprotección, y después sentir en el cuerpo ese contraste increíble. Una voz portentosa en una personalidad tan frágil».
«Tanto yo como algunos otros pocos artistas de mi generación, que aún seguimos en pie, hemos sobrevivido al mercado», dijo en julio de este año el tenor rosarino José Cura a este diario. «Ya somos quienes somos pero, desgraciadamente, quienes nos suceden no la están pasando bien. Casi no hay ninguno que atraviese la línea de fuego. Los tiran de golpe al supermercado, venden un par de paquetes de chorizos, y si ya no venden el tercero los descartan».
Por el momento, Potts no parece preocupado por el vapuleo. No sólo pudo arreglarse la dentadura, sino que al final llegará a su sueño de siempre: llevar a su mujer a hacer un safari en Africa.




Dejá tu comentario