5 de noviembre 2002 - 00:00

El "Pollo" Mactas con buen humor tanguero

Actuación de Daniel «Pollo» Mactas (voz). Con Sebastián Giunta (piano). (La Casona del Teatro; todos los viernes).

Daniel «El Pollo» Mactas ha encontrado una fórmula para combinar el tango con el humor, para hacer la música de Buenos Aires sin acartonamientos, para reírse de sí mismo a través de uno los géneros que más lo representan. Y él mismo juega con eso en un espectáculo que comparte con el excelente pianista Sebastián Giunta, cuando se pregunta reiteradamente si está o no haciendo realmente un show de tango.

La cosa es así. Por un lado, Mactas canta temas tradicionales -»Bandoneón arrabalero», «La última curda», «Leguizamo solo»- poniendo el énfasis en los clisés pero sin faltarle jamás el respeto a las canciones ni a su espíritu. Por otro, presenta temas propios, también tangos -»Lexotanil», «Sin peluca»-, en los que el humor ocupa un plano fundamental. En este mismo grupo podría incluirse, además, su versión de «Los argentinos», el irónico valsesito criollo de Horacio Fontova. Y por último, en lo que es una parte esencial de su espectáculo, están las improvisaciones.

Mactas
viene probando desde hace tiempo esa capacidad para el repentismo -«soy un payador urbano», dice burlándose de sí mismo-en su programa de radio y en el escenario; pero ahora decidió darle un lugar preponderante. Así, pide al público que le proponga temas -que pueden ser desde muy poéticos hasta muy prosaicos, según el gusto de la gente-y a partir de ellos se lanza al juego de inventar letras, historias, situaciones sobre músicas de lo más variadas. Sin duda, esto no sería posible sin la participación de Giunta, que es capaz de seguirle el ritmo, de acompañarlo en el juego, de sugerirle caminos. Y aunque el tango pueda aparecer sólo esporádicamente en estas improvisaciones -que se van intercalando a lo largo de todo el show-, nunca se aleja del todo del espíritu de la música rioplatense.

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