Pero el tipo igual triunfa, aunque sea un pobre triunfo pasajero, y por lo menos alcanza a desquitarse de dos o tres de los que tanto daño le han hecho. El mismo, sin embargo, es quien muchas veces se hace el mayor daño. Por desesperado, por torpe, pero sobre todo por bueno. Así son las cosas, dice esta vez Y como pasa con algunas péginas de
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