12 de abril 2009 - 20:51

«El telón de azúcar»

«El telón de azúcar» (Fr.-Cuba, 2007, habl. en esp.); Guión y dirección: C. Guzmán Urzúa; documental.

Un notable film documental sobre el desencanto político

Ya lo decía aquel dolido y hermoso vals de Clauso y Mocciola, «Dichoso tiempo aquel de la niñez maravillosa, infancia de oro y miel, bendita edad de ingenuidad, el mundo era un edén en donde el bien reinaba, y lleno de ilusión era feliz el corazón (.) Del venturoso ayer solo quedó el recuerdo, la vida dura y cruel ya me enseñó lo que es sufrir».

Camila Guzmán Urzúa, nacida en Chile, tenía apenas año y medio cuando sus padres, militantes de la Unidad Popular, debieron abandonar de urgencia la tierra nativa. La Revolución Cubana la adoptó entonces como a una hija más. Y ella amó a esa madre, hasta que, justo en la adolescencia, cayó el Muro del Berlín, y con él cayeron montones de mentiras. «La caída me sorprendió en España. Y de pronto, desde La Habana, todos me escribían no vuelvas», contó cuando estaba haciendo esta película, a la que definió desde un comienzo como «muy autobiográfica. Intento el retrato de mi generación. En todo caso, no pretendo hablar del presente. Mi objetivo es guardar en una cajita mi país de infancia, aquel donde, verdaderamente, yo fui feliz».

Y eso es precisamente lo que hace. Vuelve a Cuba con una cámara, recorre la escuela donde ella y sus compañeritos se preparaban llenos de idealismo para ser los «hombres nuevos», resalta la nobleza de sentimientos que chicos y maestros tenían por entonces, ubica los pocos de ellos que todavía siguen en la isla, los escucha, unos decepcionados, otros firmes en lo que aprendieron de bueno, pero aplicándolo ahora por fuera de las consignas oficiales, ubica también lugares venerados que van cayendo en el descuido, le expresa su amor de hija madura, y sus reproches, a esa madre que ya no admira, ni en la que confía más para tomar de ejemplo.

Un dulce engaño fue todo aquello, un engaño colectivo, nos dice, y su recuerdo duele y emociona a cualquiera, de cualquier signo que sea, y es que todo espectador recuerda también sus propias ilusiones infantiles o juveniles, desde los «únicos privilegiados» en adelante. ¿Será que todo sueño es mentira? Por supuesto, habrá también quienes se nieguen, e insistan en proclamar que todas las debilidades internas del régimen cubano se deben sólo al bloqueo exterior, y hasta sospechen de la realizadora. ¿Quién es, a fin de cuentas, Camila Guzmán?

Es la hija y asistente de Patricio Guzmán, el autor de «La batalla de Chile», «El caso Pinochet», «Salvador Allende», etc., y es, sobre todo, alguien que habla a corazón abierto sobre lo que realmente conoce. 21 premios internacionales ha ganado este documental, desde Sidney hasta Jerusalem, y de ellos se destaca, no por nada, el Primer Premio del Festival de La Habana 2007. Vale la pena.

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