12 de marzo 2008 - 00:00
El terror de Hollywood hacia Internet detiene su crecimiento
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«Expiación, deseo y pecado» se vende a 3 dólares en un famoso sitio pirata, mientras los estudios de Hollywood continúan sin entrar de lleno en el comercio por Internet.
Más dinámicos que los grandes estudios, que siempre han sido muy lentos para plegarse a las nuevas tecnologías, son los sitios de películas independientes, de arte y ensayo y estudiantiles. MovieFlix, un sitio legal con base en Los Angeles, distribuye este tipo de material con excelentes resultados, y su balance hace tiempo que deja beneficios.
Con seguridad, los primeros movimientos de Hollywood, que estuvieron erróneamente calculados, influyeron contraproducentemente en la actividad. Movielink, un sitio fundado por varias «majors» en 2001, tuvo un capital inicial de 150 millones de dólares, y el año pasado se le vendió a Blockbuster en menos de 20 millones, según «The Economist». CinemaNow, que lanzaron Microsoft y otras empresas en 1999, todavía no ha dejado ganancias. Sin embargo, los analistas están seguros de que no es el sistema sino la estrategialo que estuvo equivocado.«Faltan alianzas tácticas», opinó Sotto. «Son varias las firmas de electrónicos que desean comercializar los films de Hollywood, ya que está probado que quienes más los consumirían son los clientes de productos como el iPod de Apple o la consola Xbox 360 de Microsoft. En la reciente convención anual en Las Vegas del International Consumer Electronics Show (CES), casi todos sus asistentes daban por descontado que Apple anunciaría un acuerdo de distribución con las seis principales « majors» de Hollywood: sin embargo, sólo fue Disney quien llegó a un acuerdo. Y, además, no de venta de productos sino de alquiler.
En el citado artículo de «The Economist» se diagnostican dos razones por las cuales Hollywood se resiste a su definitiva entrada en el campo digital. La primera es la profunda aversión de la industria a introducir grandes cambios en su modelo de negocio tradicional. Eso puede ser el efecto de una actividad que siempre ha sido de alto riesgo (la suerte de una película en su fin de semana de estreno perturbó siempre a los productores), y que consecuentemente no está dispuesta a encarar nuevos desafíos.
El público, de la misma manera, no suele mostrar mayor velocidad para semejantes cambios. Hasta ahora, el negocio de los DVDs es fructífero (el año pasado, dejó casi 24 mil millones de dólares, contra sólo 9 mil 600 millones en concepto de box office). ¿Cómo persuadir a los ejecutivos, ante esas cifras, a probar suerte en sistema de venta digital, cuando lo sienten como una amenaza a la venta de DVDs?
Sin embargo, la expansión del negocio de DVDs parece haber llegado a su fin, y eso podría empezar a movilizar a Hollywood. Después del boom de 2005 y 2006, el año pasado las ventas cayeron 3%, y no se cree que el nuevo formato de alta definición Blu-Ray, más allá de haberle ganado la guerra al competidor HD DVD, pueda realimentarlas. En primer lugar, porque hasta hoy es una tecnología muy cara, y en segundo porque el Blu-Ray, a diferencia de los diez años de reinado del DVD, va a tener enfrente la competencia de la red.
Hubo quienes recordaron, a propósito de este tema, la torpeza conservadora de varios estudios. En 1997, cuando nacía el DVD, hubo tres estudios (Paramount, Disney y Twentieth Century Fox) que llegaron a anunciar que nunca editarían sus productos en ese formato, porque temían que les jugara en contra de sus ediciones en VHS. Hoy, esos estudios sienten el mismo temor ante lo digital, más allá que, desde el vamos, ahorrarían gastos tales como distribución, envases y packaging.
La razón que esgrimió la revista acerca de la inexistente voluntad de cambio en Hollywood es de índole tecnológica. En primer término, descargar una película lleva tiempo, y no es tan cómodo como comprarla en un negocio. Personas mayores no habituadas a la tecnología, aunque no formen parte de la mayor franja de consumo, quedarían a un lado. Además, la práctica de conectar la computadora a la televisión o a los home theaters, si bien es común desde hace tiempo, no termina de ser algo masivamente aceptado. El futuro digital, si bien cosa de nuestros días, aún parece estar en el horizonte lejano.




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