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20 de noviembre 2003 - 00:00

Emociona "Soñando juntos"

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Escena del film


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Aquí -mejor dicho allá, en el otro lado del mundo, y quizá para unos cuantos chinos actuales esto también sea allá, en el país de los cuentos- un buen tipo se hace cargo de un niño perdido, se convierte prácticamente en su padre, y se esfuerza para que el muchachito aprenda violín y así pueda ganar fama y fortuna cuando sea más grande. Pero a cierta altura el chico, que está empezando su preadolescencia, y además tiene cierta vergüenza del padre, se pone fastidioso, no sabe bien lo que quiere. ¿El placer de tocar, o la habilidad para ganar? ¿La música, o la vecinita de al lado, un gatito de barrio a la que sólo puede ver como una especie de hermana mayor medio descocada? Por ella, incluso sería capaz de meter violín en bolsa y venderlo.

Intervienen sucesivamente dos maestros: uno bien displicente, abandonado, aunque afectuoso, el otro eficientista, exitoso, aparentemente duro. ¿Pero qué quiere, realmente, cada uno de ellos, y qué le pueden dar al pequeño alumno en su crisis de crecimiento? Recién ahí aparece la mala de la película: la rival ante el maestro. Pero que tampoco es mala. Nadie es malo en esta película. Y el director, el veterano y refinado
Por si interesan, entre líneas pueden apreciarse significativos apuntes sobre vida cotidiana y cambios de mentalidad en la China contemporánea. También por si interesa: el gordo que aparece como el astro del momento en una reveladora escena es, precisamente, el astro del momento, el concertista

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