26 de noviembre 2004 - 00:00

Empieza inquietando y pronto cae en la nada

«Hotel-Hotel» (Argentina, 2004, habl. en español). Dir.: O. Escasany. Guión: O. Escasany, J. Hernando. Int.: R. Blefari, J. Hernando, C. Harvey, H. Cosiansi, J. Bella.

La visión de esta película impulsa como mínimo un par de preguntas. La primera, bastante frívola: ¿dónde se filmó, y quién ambientó de modo tan agradable y luminoso los distintos rincones en que transcurre la historia? Porque mientras los personajes hablan de sus cosas, a uno le vienen ganas de ir hasta allí a pasar un fin de semana. Parece Zona Norte, con vista al río, lindo parque envolviendo el cuerpo principal de la casa, la arboleda y las palmeras llegan hasta el piso superior, de grandes ventanales, el mobiliario luce cuidados y sencillos detalles, atención a las cortinas, etc., etc., y uno mira todo eso mientras los personajes siguen hablando todavía, y todavía no han dicho nada del todo concreto, pero hasta aquí vamos bien.

En el fondo, se cuenta la vida de una joven que, tras sufrir ciertas experiencias, consolida un buen grupo de terapia, pone un hotelito placenteramente hospitalario, y engancha un buen tipo, aunque la primera impresión es que se trata de un antipático superestructurado, pero esa es sólo una primera impresión. La filosofía de este grupo obra en forma inmediata. Y todos parecen realmente curados y felices, salvo una productora de televisión que anda con el chanchito bajo el brazo. La segunda pregunta es, precisamente, ¿en quién se inspiraron para hacer ese personaje? Porque en el ambiente hay por lo menos dos o tres que se le parecen. Aparte de esas inquietudes bastante objetivas, surge, entre otras, una duda molesta. ¿Por qué la película inquieta un poco al comienzo y después no pasa nada? Todo el atractivo capítulo de la infancia, el sueño recurrente, el posterior episodio con un intento de violación, del que la protagonista logra defenderse, así como logra sacarse un marido equivocado del camino, predisponían a ver algo bien interesante, pero después el conflicto parece resolverse y desinflarse con demasiada facilidad, apenas con el enunciado de un método de autoanálisis, envuelto en mucha cordialidad, lindo ambiente, y, otra vez, lindo ambiente.

Cabe apreciar la buena intención de los libretistas, pero así como está, al final este «Hotel-Hotel» resulta «ni tan-ni tan».

P.S.

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