25 de enero 2002 - 00:00

"En el INCAA sólo me pueden desear suerte"

Sandra Gugliotta
Sandra Gugliotta
(25/01/02) "Ir a Berlín está bárbaro. Organizar algo ahora es tremendo", sintetiza la novel realizadora Sandra Gugliotta sus sensaciones. Invitada a participar en el Forum del próximo festival alemán (del 6 al 17 de febrero próximo), se encuentra con todos los problemas del caso: lleva la película, pero no tiene cómo promocionarla. «También, los amigos alemanes -dice, pluralizando una vieja película de Wim Wenders- me avisaron tan sobre la fecha. Y los amigos del INCAA solo pueden desearme suerte». La película se llama, justamente, «Un día de suerte».

Periodista: ¿Podría contarnos de la película?


Sandra Gugliotta:
Tras dos años de proyectos (mientras hacía la producción ejecutiva de «Picado fino», «24 horas», y otros títulos), la rodé hacia fines del 2000, con Valentina Bassi, Fernán Mirás, Darío Vittori, Lola Berthé, y Claudio Gallardou. Apenas terminamos, Darío Vittori partió a hacer unas funciones afuera, al regreso se sintió mal, y, bueno, ya sabemos. Hace un personaje muy lindo, de inmigrante que ve cómo su nieta quiere emigrar.

Artesanal

P.: Se esperaba su estreno para el año pasado.

S.G.:
Nos agarró la crisis de mediados de año, complicados con los procesos de ampliación en Italia (donde también habíamos rodado unos diez días). La complicación vino porque la película es en blanco y negro y color, y encima el negativo reclamaba una limpieza, que un especialista hizo en forma artesanal. Esa parte de postproducción estuvo a cargo de una empresa familiar, de artesanos, como es la gente de cine.

P.: ¿Y ahora?

S.G.: Mandé una copia en video a Berlín, y la seleccionaron para la sección Foro Joven. Ellos me pagan el subtitulado en alemán, el avión, y seis días. Pero afiches, copias en betacam, press-books, CDs, y postales, deben correr por cuenta mía... Históricamente, el Instituto siempre apoyó la presencia argentina en Berlín, y el año pasado llegó a hacer una linda movida. Yo le pedí el mayor sostén posible, porque una película que se presenta por primera vez es como un bebé, y además ése es un espacio muy bueno de comercialización, pero ahora los del Instituto no pueden hacer nada.

P.: Ni unos pesitos de viático...


S.G.:
Peor está el otro director invitado, Federico León, que no va a poder ir porque tiene problemas para terminar la ampliación de su película (un proceso muy caro, que además lleva su tiempo).

P.: Una duda ¿la suya no se llamaba «Lo que buscas es amor»?


S.G.:
Exacto, mi película se llamaba «Lo que buscas es amor». Pero se impuso el contexto, fuimos cambiando el guión, y al final la protagonista, pobre chica, lo que busca es trabajo. Bien, ya veré cómo nos arreglamos, cómo operar con una realidad tan cambiada. Tardamos en darnos cuenta, y después ya es tarde. Debo viajar el 4 de febrero.

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