16 de enero 2002 - 00:00

En los recitales 2002 sólo sonará el español

(16/01/02) Muchas costumbres cambiarán en el país devaluado. Obviamente, el espectáculo no podía quedar al margen de la débacle, sobre todo en lo que se refiere a la contratación de artistas extranjeros.

Todos los años, a esta altura, ya se podía adelantar la programación musical de la temporada; certezas y rumores más o menos firmes formaban parte de una agenda que prometía, siempre, una larga lista de grupos y solistas de rock ingleses y norteamericanos, jazzeros de todas partes, cantantes latinoamericanos y artistas pop de la ruta Miami.

Pero si ya resultaban altos los precios de 50 ó 60 dólares por una platea -cifras con la que muchos empresarios lograron buenas ganancias en poco tiempo, sobre todo en la primera mitad de los '90-, ahora esos números son impensables.

Así como el Teatro Colón hará una temporada protagonizada sólo por cantantes argentinos, en el terreno de la música popular los productores privados, salvo contadas excepciones, empiezan a mirar hacia adentro. En octubre del año pasado, aún con el dólar a un peso, las Secretarías de Cultura y de Turismo de la Nación habían postergado «para abril de 2002» -una ironía, visto desde hoy-la realización del «2º festival de jazz de los Siete Lagos», y muchos artistas extranjeros sufrieron cancelaciones (entre ellos el guitarrista de jazz Mike Stern) o teatros semi vacíos. Las nuevas reglas de juego acentuarán estas situaciones.

Dudas

Para el primer trimestre del año, apenas se prometen los recitales de Rod Stewart (Campo de Polo, 28 de febrero), Chayanne (Estadio Ferro, 2 de marzo) y Roger Waters (Estadio Vélez, 7 de marzo). Sin embargo, siempre queda la duda sobre si finalmente se podrán concretar.

Como en el resto de las variables económicas, en la música habrá ganadores y perdedores. Los cantantes y músicos locales volverán a cubrir un espacio que durante una década habían cedido. Perderán aquellos productores que desde hace años vienen trabajando exclusivamente con artistas del exterior y se beneficiarán los que puedan acomodarse más fácilmente a los nuevos tiempos.

Será el momento de la música argentina hecha en el país por artistas que se deberán avenir a cobrar en pesos devaluados u otras monedas «alternativas» y adaptarse a las circunstancias. Ya se anuncian, por ejemplo, los shows de
Marcela Morelo (teatro Gran Rex, 23 de marzo) y de Pimpinela (Luna Park, 6 de abril).

Habrá mucha más salida de músicos hacia el exterior; tangueros y folkloristas serán, en ese orden, los más favorecidos. Se irá hacia producciones más austeras, y las grandes inversiones, en teatros grandes y estadios, quedarán exclusivamente para aquellos artistas que aseguren una rentabilidad importante. Porque, además, la recesión no dará lugar para aventuras en las cifras de cachets y puestas monumentales.

El verano, por lo pronto, está teniendo o anunciando sus habituales festivales de música argentina: tras el festival de Jesús María, el sábado empieza Cosquín con
Soledad en la apertura, y habrá otros en Unquillo, San Andrés de Giles, Trelew, Los Antiguos, Villa María, los Valles Calchaquíes, La Rioja, Amaicha, Cafayate, etc. Y la costa, desde San Clemente hasta Monte Hermoso, ofrecerá una amplia gama de roqueros, folkloristas, y artistas pop que tratarán de resistir la dureza de la época.

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