14 de marzo 2006 - 00:00

Energético show de tap que va de Vivaldi a Piazzolla

Diecinueve cuadros se encadenan en «Triptap», espectáculoque no se limita al jazz, como es habitual, sino que llega ala música clásica y al tango.
Diecinueve cuadros se encadenan en «Triptap», espectáculo que no se limita al jazz, como es habitual, sino que llega a la música clásica y al tango.
«Triptap». Coreog. y dir. gral: M. Povoli. Vest.: M. Povoli. Arreglos mus.: G. Goldman. Prod.: Juan C. Iacoponi. Int.: S. Castro, R. Cacere, M. S. Maurici, M. Moumdjian y elenco. (Molière Teatro Concert, los sábados.)

Además de la preparación técnica, para exponer el tap en toda su dimensión hacen falta simpatía, desparpajo, audacia, gesticulación apropiada y un manejo no vulgar de la superficialidad. Todas estas características están presentes en los integrantes de la compañía que conduce Mónica Povoli, a esta altura una de las más entusiastas -si no la más apasionada- difusora del arte coreográfico sobre chapitas.

Por supuesto que algunos de los bailarines se destacan por condiciones sobresalientes como la misma Mónica Povoli o el múltiple Maximiliano Pellizza, su ocasional partenaire, quien además asume papeles solistas con seguridad y habilidad para manejar su alta figura.

Diecinueve cuadros se encadenan en «Triptap», espectáculo que yuxtapone secuencias de distinto carácter y disímil duración no sólo sobre música de jazz, quizás la más apropiada para este arte. Así, de Duke Ellington se pasa a Eladia Blázquez, en la voz de Mariela Moumdjian, cantante con ancestros armenios que canta tanto milongas, jazz como folklore de la tradición armenia. También hay música del siempre presente Piazzolla con «Verano porteño» y el Castellanos de «La puñalada».

También Vivaldi y Tchaikovsky, más feliz la adaptación del veneciano que la del compositor ruso en un paródico «Pas de quattre» de «El lago de los cisnes». En algunos momentos se muestra el dominio rítmico de la compañía, por ejemplo con «Feet on Tap», un tema bailado «a capella».

Hay un cuadro final plásticamente atractivo donde participan los diez bailarines más Povoli cerrando una cabalgata donde se pueden encontrar desde dúos románticos hasta cuartetos y sextetos coloridos y brillantes.

Son setenta minutos sin intervalo, con luces justas y vestuario bello en ocasiones, y en otras, de un gusto intergaláctico de menor enjundia pero que funciona con el repertorio. Más allá de algún reparo,
«Triptap» es un espectáculo atractivo que contagia buen humor y energía al espectador.

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