Al frente de un excelente cuarteto, Chucho Valdés convocó
a una multitud, que resistió con alegría el intenso frío
reinante y se quedó hasta la última nota.
6º Buenos Aires Jazz y otras músicas. Actuación de Chucho Valdés (piano). Con L. Rivero Alarcón (bajo), Y. Abreu Robles (percusión), J.C. Rojas Castro (batería, percusión) y M.C. Valdés (voz). Invitado: A. Bassnueva (bajo). (El Dorrego, 27 de mayo).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Una multitud que desbordó la capacidad de El Dorrego, se dio cita en el cierre del 6º Buenos Aires Jazz y otras músicas, encuentro organizado por Cultura porteña que este año concentró en una sola sede a artistas nacionales y extranjeros de muy buen nivel. El festival cerró con el cubano Chucho Valdés, que tocó en formato de cuarteto y con su hermana, la cantante Mayra Caridad Valdés, como invitada.
En esa fría noche de despedida, pasó también por los distintos escenarios del espacio de Colegiales una gama variada de artistas, como Ludmila Fernández, el Swingteto, Livia Barbosa y Ramiro Gallo con un proyecto integral, la «Suite Borgeana», junto a un quinteto y al Santa Fe Jazz Ensamble. Pero, sin dudas, era al cubano al que quería ver la mayoría del público (así lo mostró la cola que se formó frente al escenario en el que se presentaría desde varias horas antes de su actuación). Y el compositor y pianista enloqueció a todos.
Fiel a un estilo que le ha granjeado prestigio en todo el mundo, con un bagaje que incluye el haber sido parte y fundador de Irakere, Valdés recorrió un amplio repertorio, siempre con un lenguaje que lo ha convertido en una de las mayores figuras del jazz latino. Hizo un popurrí de Duke Ellington («Caravana», «Satin Doll»), presentó muchísimos temas propios y hasta se despachó con una cubana versión del tango «Caminito». La intensidad de su piano, la potencia de sus músicos, la participación del bajista invitado Arturo Bassnueva, la voz profundamente caribeña de su hermana Mayra, y una entrega que sostuvo en los más de 90 minutos de show, enfervorizaron a la gente que resistió con alegría la baja temperatura y se quedó a escuchar hasta la última nota.
Dejá tu comentario