El espíritu del comic, con nazis sanguinarios y monjes kamikazes queda bien planteado en este prólogo, para desdibujarse en las escenas que siguen...sesenta años después. Ahora, el monje sin nombre está en los Estados Unidos, siempre perseguido por las fuerzas del mal, pero buscando un sucesor en la persona que aparentemente no sería la más indicada (estamos hablando de Hace unos años, cuando
El resultado es una mezcla de vértigo un poco cansador con algunas escenas bien resueltas, y si bien la película no está mal del todo, da la sensación de que midiendo un poco más el vértigo fantasioso -y sintetizando el metraje-todo hubiera sido mejor.
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