Pero la verdadera pelea que desarrolla este film, es más bien la del mítico Coherentemente, la película juega entre el documental, el falso documental, y la franca ficción, apelando a investigadores y opinólogos tan serios como sospechosos, y a una suerte de eco ilustrativo, donde el personaje reencarna en otro dandy poeta y boxeador, que acaso también sea otro invento. En suma, ésta es la clase de juego que, si uno se engancha, puede llevarlo directamente de la sala de cine al explorador de internet, sin saber nunca si le contaron algo serio, o le tomaron el pelo. Lo que da igual: en la investigación que le brindan, o la que uno mismo haga, va a pasar un rato bastante entretenido (aunque sería mejor si duraba unos minutos menos).
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