25 de marzo 2004 - 00:00

"Es una obra sobre la locura urbana y lo mal que vivimos"

Mabel Manzotti
Mabel Manzotti
Mabel Manzotti está encarnando diez conflictivos personajes en el unipersonal humorístico «Síndromes» (teatro Picadilly), pieza de los brasileños Miguel Falabella y Maricarmem Barbosa que ofrece una ácida caricatura de la alienación urbana. El responsable de la traducción, adaptación y puesta en escena de esta comedia (en la que conviven sexópatas, anoréxicas, paranoicos, hipocondríacos y adictos a las cirugías) es el director Víctor García Peralta con quien la actriz ya ha trabajado en espectáculos tan diversos como «La señora Klein», el musical «Gypsy», «En Pampa y la vía» (también de Falabella y Barbosa) y «La borra de la yerba» de Beatriz Mosquera, uno de sus últimos trabajos.

Periodista:
¿Qué tipo de «Síndromes» interpreta en escena?

Mabel Manzotti: Todos los que se pueda imaginar. La que conduce la historia es la Doctora Majó, una psiquiatra muy impostada, que habla desde la cátedra y empieza por dar una clase magistral a sus alumnos más avanzados en psicología, los espectadores. Pero como ella está en contra de la teoría y prefiere ejemplificar va dejando que aparezcan los distintos personajes. No son sketchs, todos los casos están ligados en una historia que empieza cuando una vecina -con delirios de grandeza, pero también bastante mirona-denuncia a la policía a su joven vecina, que además de ser anoréxica le gusta mostrarse desnuda cerca de la ventana. Resulta que la chica es hija del policía que tomó la denuncia, quien a su vez está divorciado de una depresiva que tiene miedo de salir a la calle. Además es hijo de una «idishe mame», adicta a las cirugías. Y no cuento más porque son muchos los enredos, incluido un robo del que también son víctimas algunos funcionarios del Gobierno de la Ciudad.


P.:
¿Aprovecha para enviar algún latiguillo contra las autoridades municipales?

M.M.: No expresamente. En el original ya figuraban estos funcionarios que son iguales en todas partes. Esa mezcla de desidia, indiferencia y maltrato con que desempeñan sus funciones. Como en esa parte tengo cierto margen de improvisación, aprovecho. Siempre me ocupo de ver qué anda haciendo Aníbal Ibarra en la semana y entonces digo: «No, el jefe de Gobierno no lo puede atender porque está bacheando, dando una conferencia de prensa o lo que sea».


P.:
¿Usted está de acuerdo con esta teoría de que la ciudad enferma a sus habitantes?

M.M.: Como dice la doctora de la obra -que también tiene sus transtornos-las grandes metrópolis ejercen tanta presión sobre el ser humano que son campo fértil para el surgimiento de los síndromes. Con tantos asaltos y secuestros, obvio que la gente va a tener miedo de salir a la calle. Pero me parece que algunos de los síndromes que aparecen en la obra recrudecieron en los últimos años. Por ejemplo, cuando Víctor García Peralta estrenó «El submarino» hace 5 años incluyó un chiste con el Prozac y lo tuvo que cambiar porque nadie entendía la alusión. Ahora yo digo «Prozac» en una escena y el teatro se viene abajo, porque ya todo el mundo sabe que se trata de un antidepresivo. Es increíble cómo aumentó el consumo de fármacos en los últimos años. «Síndromes» es una obra sobre la locura urbana, es reírnos de las malas condiciones en las que vivimos.


P.:
Habrá que irse a vivir al campo, entonces.

M.M.: Bueno, yo tenía una casa en Núñez que es un barrio muy tranquilo, pero desde que entraron amigos de lo ajeno tuve mucho miedo, así que me vine a vivir al microcentro. Mi dosis de naturaleza la tengo cuando voy a mi campito en Cañuelas. Yo me dedico a cortar el pasto, disfruto de la pileta... Pero tengo un vecino, que fue alumno mío y vive ahí todo el tiempo, que supuestamente lleva una vida muy tranquila y sin embargo... ¡toma pastillas para dormir!


P.
: Cuéntenos qué hizo últimamente.

M.M.: Estrené la obra en Mendoza invitada por la Secretaría de Cultura de esa Provincia. Yo quería probar estos personajes fuera de Buenos Aires y por suerte conté con el apoyo de Laura Bagnato y Esther Trozzo, dos profesoras de teatro mendocinas que, además, son mis compañeras en este tema de llevar el teatro a las escuelas.


Entrevista de Patricia Espinosa

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