«Todos los idilios». Gustavo Fedel Ensamble. PAI 3097.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Algunos recordarán a Gustavo Fedel de los tiempos en que era el pianista acompañante de Alberto Cortez, o de su paso por el «rock progresivo» en la década del '70, cuando fue parte del grupo Espíritu. Sin embargo, su nombre y su prestigio se forjaron en los alrededores del tango; como músico de Rodolfo Mederos, primero, y como solista festejado aún por Astor Piazzolla, luego. Con este lenguaje -o, en sus periferias- hizo tres discos: «Tangueado», «Tango para el '90» y «Memoria y tango». Y, de algún modo, también pueden pensarse como «tanguero» su álbum junto a la Orquesta Estable del Teatro Colón, con la que grabó su «Concierto para bandoneón y orquesta».
Ya en 2005, con el CD «Inly», Fedel fue marcando su proceso más evidente de salida de la música popular -o específicamente del tango- hacia el repertorio más camarístico, ligado a lo que habitualmente llamamos música clásica. Y así vuelve a mostrarse en este «Todos los idilios». El ensamble que forma parte del trabajo incluye un sexteto de cuerdas, clarinete y su propio piano. Así, sin bandoneón, el tango apenas queda en el espíritu de algunas de las melodías. Pero tanto el tratamiento instrumental, formal y armónico remite a otros lenguajes.
Con un repertorio de temas cortos para lo que sería el formato de lo clásico, todos de su cosecha, no se escapa de la tonalidad pero juega a veces en los límites; y pueden escucharse referencias a Bartók o a Debussy. Aunque algunos quizá extrañen al Fedel de épocas más tangueras, no se sentirán defraudados frente a un disco que no tiene fisuras y que sigue mostrando a este pianista y compositor como uno de los grandes protagonistas de la música argentina de estos tiempos.
Dejá tu comentario