«La piel suave» («La Peau Douce», Francia, 1963). Dir.: F. Truffaut. Int.: F. Dorleac, J. Desailly, N. Benedetti, J. Lanier, P. Risch.
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François Truffaut filmó películas tan distintas como «Jules et Jim», «Confidencialmente tuya» o «La historia de Adele H.». Describir su cine con «Los 400 golpes» o «Jules et Jim» es un camino fácil que olvida «Disparen sobre el pianista», «Farenheit 451», «El amante del amor» o este, terrible, extraño, ascético melodrama policial que es una de las obras maestras menos conocidas de la filmografía del cineasta francés.
A diferencia de los clásicos de la nouvelle vague, «La piel suave» no sirve como símbolo de nada; apenas es una película excelente, una tragedia romántica demoledora en términos dramáticos, estéticos, actorales, pero no muy eficaz para definir el movimiento que difundió a su realizador. Un romance adúltero entre dos tripulantes de una aerolínea sirven de excusa para que Truffaut describa situaciones que el cine de aquella época -aun en Europa- prefería no mostrar, incluyendo la sordidez de un hotel para parejas. Ningún adicto al mejor cine europeo puede prescindir de este film de culto que define como pocos a su realizador.
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